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Menchú afirma que muchos candidatos en Guatemala deberían estar en prisión

Varias agencias. Desde ciudad Panamá. | 14 de Junio de 2007 a las 00:00
La activista indígena y candidata presidencial en Guatemala Rigoberta Menchú dijo el jueves que muchos aspirantes a un cargo de elección popular en su país deberían estar tras la rejas y no buscando votos. La ganadora del premio Nobel de la Paz 1992, quien visitó la capital panameña para presentar un libro, dijo que su país vive una gran crisis a causa de la corrupción. "Muchos de los candidatos deberían de estar en la cárcel en lugar de estar buscando elección popular," dijo Menchú, que es una de los cuatro contendores por la presidencia de Guatemala. "Esto indica que la impunidad ha llegado a los grados más altos," agregó. Según las últimas encuestas de opinión, Menchú sólo cuenta con el 2 por ciento de las preferencias de cara a los comicios del 9 de septiembre. En su pueblo la conocen como Limín, pero para el mundo es Rigoberta Menchú. Esta mujer guatemalteca, que creció en la miseria entre las montañas de Quiché, Guatemala, y que en 1992 recibió el Premio Nobel de la Paz, reivindicó en suelo panameño, vestida con el tradicional traje indígena llamado huipiles, que ahora quiere ser presidenta de su país. Aunque su estadía en suelo panameño se debió a la presentación del libro: «Las mujeres y sus vidas, madres SOS de todo el mundo relatan», la líder indígena aprovechó la visita para responsabilizar a los sistemas de justicia por la corrupción y la impunidad que reina en Centroamérica. La Nobel de la Paz, que ahora también es candidata presidencial en Guatemala, mostró preocupación porque en algunos países la educación solo representa alfabetización. La educación, la corrupción, la impunidad y la desigualdad social son los problemas que más golpean a Centroamérica, así lo denunció Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz de 1992, al criticar a los gobiernos de la región, y quien hasta este jueves viernes estará de visita en Panamá. Para la indígena maya– quiché, que nació el 9 de enero de 1959 en la aldea Laj Chimel de Guatemala, una nación nunca alcanzará el éxito macroeconómico sin pasar por el desarrollo social, y lo peor es que la región centroamericana está lejos de alcanzarla, pues en ella sigue reinando la injusticia social. De acuerdo con la Premio Nobel de la Paz, lo lamentable es que los gobiernos no estén tomando en cuenta que a través de las buenas oportunidades de empleo se puede evitar que la juventud forme parte de grupos criminales. También hizo un llamado para que los tratados de libre comercio traigan beneficios en dos vías y no sólo para los países más poderosos. El tema de la educación también le preocupa, pues considera que en algunos países de Centroamérica ir a la escuela sólo representa alfabetización. La Premio Nobel de la Paz mostró amplió conocimiento sobre los problemas que aquejan a los más desfavorecidos en la región, tal vez porque desde niña conoció las injusticias, la discriminación, el racismo y la explotación que mantienen en la pobreza extrema a miles de indígenas en Guatemala. Entre las injusticias que le ha tocado vivir está el asesinato de sus hermanos Patrocinio, en 1979, a manos del ejército; el secuestro y desaparición de sus madre, Juana Tum, en 1980; y la muerte de su padre en la masacre de la Embajada de España en 1980, y hasta el exilio en 1981. La guatemalteca, que por trayectoria, trabajo y lucha por el respeto a los derechos humanos, en especial por los de los pueblos indígenas, ganó el Premio Nobel de la Paz, responsabiliza de la corrupción de los gober– nantes y de la impunidad a los sistemas de justicia. Considera lamentable que los corruptos de cuello blanco sigan libres y una muestra, según ella, es que en las próximas elecciones enfrentará en las urnas como candidata presidencial de Guatemala a personas que en vez de estar haciendo política deberían estar en la cárcel. Menchú es candidata presidencial del centro izquierdista partido Encuentro por Guatemala y pretende lanzar, de llegar al poder, "una profunda reforma del Estado", para construir una sociedad "incluyente y democrática". ¿Podrá lograrlo? es la gran interrogante; pero de salir airosa, según ha asegurado, impulsará los juicios de aquellos que han cometido crímenes.

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