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Urgen políticas contra la discriminación en Guatemala

Ciudad Guatemala. Agencias. | 20 de Marzo de 2014 a las 11:56

A mediados del año 2002, el Congreso de Guatemala aprobó de urgencia nacional el Decreto 57-2002, el cual modificó el Código Penal e incorporó el delito de discriminación y racismo en la legislación.

Encaminarse hacia un mundo en el que no exista la discriminación y el racismo no es tarea fácil; requiere voluntad política y un compromiso a largo plazo. Muy pocos países han avanzado hasta ahora y, con demasiada lentitud, Guatemala no es la excepción.

El viernes se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial, y líderes indígenas, académicos y funcionarios de gobierno aseguran que a pesar de que se han dado pasos importantes en la erradicación de este flagelo, Guatemala es un país racista.

El fenómeno se ve reflejado en los tribunales. Desde el 2002 a la fecha se registra 1 mil 400 denuncias, de las cuales solo 4 han sido resueltas, según la Comisión Presidencial contra la Discriminación y el Racismo contra los Pueblos Indígenas (Codisra).

La cara más visible del racismo y la discriminación en Guatemala son los altos índices de pobreza y extrema pobreza, debido a la configuración monocultural del Estado, la cual se caracteriza por ser excluyente y sus políticas únicamente benefician a un grupo reducido de personas, según Mario Itzep, del Observatorio Indígena.

Anabella Giraca, analista de la Universidad Rafael Landívar (URL), coinicide con Itzep. "En Guatemala, obviamente, hablamos de un racismo estructural. Esto se activa por el paternalismo y los estereotipos que facilitan que el racismo crezca cómodamente".

La experta de la URL enfatiza que las estadísticas comprueban el flagelo; esto porque son habitantes de los pueblos Maya, Xinka y Garífuna los obligados a migrar, y es en esas poblaciones donde el hambre y la desnutrición se acentúan. "Hay comunidades en donde el 70 y 80 por ciento de sus niños se encuentran en desnutrición crónica, y el Estado no invierte ahí".

Sin políticas e institucionalidad

La ausencia de políticas públicas interculturales que faciliten poner en el mismo nivel de importancia a los habitantes de los diferentes pueblos que coexisten en el país refleja que el Estado es racista. Asimismo, la institucionalidad dirigida a atender a los pueblos Maya, Xinka y Garífuna es débil y sin respaldo financiero, a criterio de los expertos.

Álvaro Pop, experto del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, de la ONU, señala que no existe voluntad política de diseñar un Estado que responda a plurinacionalidad del país. "Hasta el momento no existe una política pública específica a los pueblos indígenas, lo que demuestra una ignorancia y distancia del tema debido a los estereotipos de exclusión, lo cual genera una realidad complicada".

Jacobo Volvito Ramos, excomisionado de la Codisra, afirma que en el país persiste el racismo, especialmente el estructural, como se ve reflejado en los indicadores en educación, salud, infraestructura vial y productiva, en las cuales debe aumentar la inversión, pero sucede lo contrario.

El exfuncionario afirma que uno de los principales desafíos del Estado es aumentar la inversión en zonas donde vive el mayor número de población indígena.

Giraca considera que Guatemala se encuentra con altos índices de racismo, y esto se refleja en la falta de accesos por igualdad a servicios públicos como educación, salud y justicia.

Según Itzep, la "Codisra es una institución débil, ya que depende del Presidente de la República y cuenta con poco presupuesto. Asimismo, el Gobierno y el Congreso no han hecho nada por impulsar políticas contra el racismo y la discriminación, lo que demuestra su falta de voluntad política para abordar el tema".

El líder indígena explica que en el país no existen políticas y leyes encaminadas a erradicar el racismo y la discriminación, tal como ocurre en Ecuador y México. "Por lo que creemos que el racismo ha permeado todos los niveles del Estado".

Pop, experto de la ONU, coincide con Itzep y señala que prueba de ello es que el racismo y la discriminación se ven reflejados en el ámbito político, ya que este gobierno solamente cuenta con embajadores indígenas en Noruega y Cuba.

"Es necesario trabajar de la mano de los pueblos, quienes saben cuáles son las soluciones que necesitan a sus problemas; debemos dejar de creernos dueños unos de otros; debemos eliminar a toda vista la exacerbada homogeneización que pretende vernos y medirnos con la misma vara, cuando históricamente no hemos padecido el mismo trato por parte del Estado", manifiesta Giraca.

Aumenta cultura de denuncia

María Trinidad Gutiérrez, coordinadora de la Codisra, explica que no todo es malo en el país porque existen avances puntuales en el tema de discriminación, y esto se evidencia en el aumento de la cultura de denuncia por este delito.

Según la funcionaria, en los últimos dos años se incrementó el número de denuncias por discriminación. En 2012 se registraron 122 casos, los cuales fueron remitidos al Ministerio Público (MP); en lo que va de 2014 se reportan 40 denuncias, las cuales se diligencian y se busca llegar hasta las últimas instancias para sentar precedentes.

El incremento en el número de denuncias se debe a que Codisra cuenta con un sistema integrado en el cual se le brinda apoyo psicológico, se canaliza la denuncia y se acompaña el proceso, explica Gutiérrez.

La funcionaria considera que desde el Gobierno se han producido avances importantes; entre ellos, la incorporación en la Ley del Presupuesto Gubernamental de un indicador para los pueblos indígenas. Además, se aprobó la Política Pública de Pueblos Indígenas del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano y Rural (Conadur), y el 31 de marzo se celebra la primera sesión del Gabinete de Pueblos Indígenas.

Pop, dice que hay una débil lucha en contra de la discriminación y el racismo en el país, y aunque hoy existe una conciencia sobre la realidad "aún es débil y no logra ser la fuerza transformadora de las relaciones entre indígenas y no indígenas y convertirnos en un país plural y tolerante".

Contradicción de país

El experto de la ONU señala que existe una contradicción de la visión que se tiene de Guatemala en el ámbito internacional, especialmente en Nueva York. Esto, porque el país se dimensiona como parte de ese grupo de naciones que luchan por los pueblos indígenas.

Sin embargo, los informes que recibe la ONU demuestran que la realidad de los pueblos indígenas es otra y que el país se caracteriza por ser altamente deficiente, constante e histórico violador de los derechos humanos de los pueblos Maya, Xinka y Garífuna.

Política, economía e identidad

Ante el panorama cargado de racismo y discriminación en la sociedad, los pueblos Maya, Xinkas y Garífunas han tenido que plantear otras vías para hacerse escuchar y visibilizar, según Pop. Algunas de ellas son la insistencia desde la población misma en el apropiamiento de su identidad; asimismo, la insistencia en la participación político-partidista y el desempeño de cargos en los gobiernos de turno reclamando su identidad. Por último, la participación económica en productos primarios y economía informal, con lo cual controlan la cadena de comercialización.

El excomisionado Volvito Ramos afirma que la vía para alcanzar el respeto y reconocimiento es la económica, y ahora muchos mayas participan en actividades de producción de bienes intermedios y de agroexporación. Pero falta mucho por recorrer en el tema.


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