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Múltiples homenajes a Monseñor Romero en El Salvador

San Salvador. Agencia PL. | 24 de Marzo de 2014 a las 11:10

Los salvadoreños rememoran este lunes con una amplia diversidad de actos el asesinato del arzobispo Oscar Arnulfo Romero, quien predicó a favor de los derechos de su pueblo.

El homenaje comenzará este día con una misa en el Hospitalito de La Divina Providencia donde murió por el disparo de un francotirador el 24 de marzo de 1980.

Desde allí se realizará una procesión popular hasta la cripta de la Catedral Metropolitana, donde yacen los restos de Monseñor Romero, como le llama el pueblo salvadoreño.

Cánticos, presentaciones artísticas, testimonios, romerías, una celebración eucarística presidida por el padre Juan Chopin, director de la Cátedra de Teología de la Universidad Don Bosco, son algunas de las actividades que tendrán lugar este lunes de recordación.

Asimismo, el presidente del país, Mauricio Funes, junto a la primera dama, Vanda Pignato develarán en el aeropuerto Internacional de El Salvador la placa con el nuevo nombre es la instalación: Monseñor Ã"scar Arnulfo Romero y Galdámez.

El jueves último, con 54 votos a favor la Asamblea Legislativa aprobó la iniciativa del presidente Funes que fue presentada por la Comisión de Cultura y Educación del parlamento para que la terminal aérea llevara el nombre del prelado. La bancada de Arena no dio sus votos.

"La figura de Monseñor Romero crece en el tiempo, su enseñanza sigue viva y su voz nunca será acallada", subrayó el presidente del legislativo, Sigfrido Reyes.

Oscar Arnulfo Romero fue un sacerdote católico salvadoreño, el cuarto arzobispo metropolitano de San Salvador (1977-1980).

Dedicó sus prédicas a la defensa de los derechos humanos y murió asesinado en el ejercicio de su ministerio pastoral.

Denunció en sus homilías dominicales numerosas violaciones por parte del ejército y las autoridades del país y manifestó públicamente su solidaridad hacia las víctimas de la violencia política.

El 17 de febrero de 1980 escribió una larga carta al presidente estadounidense Jimmy Carter, pidiéndole que cancelase toda ayuda militar, pues fortalecía un poder opresor.

Un día antes de su asesinato, el 23 de marzo, Domingo de Ramos, pronunció en la catedral una audaz homilía dirigida al Ejército y la Policía.

"Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles", dijo Monseñor.

Subrayó que los soldados y militares eran hermanos del mismo pueblo, sin embargo, "matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: "No matar".

"Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado", urgió el prelado.

Al día siguiente, hacia las seis y media de la tarde, durante la celebración de una misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia, fue asesinado en el mismo altar.

Se atribuyó el crimen a grupos de ultraderecha y que la orden de disparar fue dada por el antiguo mayor Roberto D'Aubuisson (fundador del partido Alianza Republicana Nacionalista).

No se detuvo a nadie, los culpables aún sin ser identificados siguen sin castigo y en la impunidad.

Por su martirio, están en proceso su beatificación que, de acuerdo con Sigfrido Reyes, el Papa Francisco ya desbloqueó.


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