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Panameños en camino hacia el entendimiento

Ciudad Panamá. Agencia PL. | 13 de Mayo de 2014 a las 12:14

Las elecciones de Panamá han dejado un sabor agridulce en medio de la euforia y la frustración entre los partidos Panameñista (vencedor) y Revolucionario Democrático (PRD perdedor), ambos obligados al camino del entendimiento.

El objetivo principal de los dos partidos, derrotar al presidente Ricardo Martinelli y hacer todo lo posible para evitar que se reeligiera mediante sus candidatos José Domingo Arias y la primera dama Marta Linares, se cumplió sin necesidad de llegar a una alianza electoral.

Pero no es suficiente haberlo derrotado en las urnas, y ahora toca hacerlo también en el hemiciclo de la Asamblea Nacional donde Cambio Democrático retuvo 32 de las 71 curules, aunque varias de ellas están en litigio por presuntos vicios electorales como la compra de votos. Sin embargo, la situación es compleja, pues si bien el partido arnulfista logró la presidencia y la alcaldía capitalina, está en minoría en la Asamblea de diputados y el Municipio de Panamá, lo cual le hace muy difícil gobernar al nuevo presidente Juan Carlos Varela, y al alcalde José Isabel Blandón.

A su vez, el PRD salió muy magullado de la contienda pues ni su candidato presidencial Juan Carlos Navarro llenó las expectativas creadas y quedó muy relegado en un tercer lugar, ni su aspirante a la alcaldía capitalina y favorito para ganarla, José Luis Fábrega, obtuvo el triunfo.

Sin embargo, los perredistas tienen lo que les falta a Varela y Blandón, 25 curules en la Asamblea y una buena cantidad de representantes en el Consejo Municipal. Pero al mismo tiempo les falta lo que tienen ellos dos: el mando del gobierno nacional y del local.

Y aquí se aplica la enseñanza de una de las más famosas fábulas de Florián, la del Ciego y el Paralítico, en la que las insuficiencias del uno son suplidas por la suficiencia del otro y esa colaboración les ayuda a ver y caminar.

Puede decirse que uno y otro partido -a pesar de su histórico enfrentamiento político- valoran muy seriamente esa disyuntiva de la ayuda mutua que puede ser en acuerdos parciales y puntuales, o en arreglos de mayor aliento como una alianza legislativa con el objetivo de garantizar la gobernabilidad del país.

Vista desde la precariedad de una correlación de fuerzas desfavorable en la que debe moverse el panameñismo, y la confrontación de la que fue víctima desde 2011 a raíz de la ruptura de la coalición con CD, pareciera que la escogencia de Varela no debe mover a dudas.

Pero como buen administrador de supermercados que sabe cuando debe bajar el precio de la fruta antes de que se pudra en la tarima, Martinelli soltó anoche mismo la manzana de la discordia y envió un mensaje a su antiguo amigo: una alianza con CD es mucho mejor que con el PRD.

De manera que casi descartada una actitud beligerante del PRD con el panameñismo como ha sido lo tradicional, y puesta en sus manos la pipa de la paz cuya primera bocanada la dio Juan Carlos Navarro al ofrecerle como prenda su plan de gobierno, resta ahora a Varela decidir si la fuma o si le da un mordisco a la manzana de Eris.

Hay un paso de avance, y es la voluntad de negociar con la creación de comisiones ya en funciones que deben abordar temas inmediatos como los cargos directivos en la Asamblea, presidente, vicepresidente y secretario, así como en las 15 comisiones.

Es de suponer que en esta misma semana se reúnan Varela y Navarro para iniciar un diálogo en firme y configurar los equipos que darán forma a los acuerdos a que se lleguen, si las cosas marchan como se espera y el nuevo mandatario cumple su palabra de armar un gobierno de unidad nacional.


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