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La derecha salvadoreña: asesina de Romero e hipócrita

LaVoz.com. Desde San Salvador. | 20 de Julio de 2007 a las 00:00
El estado salvadoreño pedirá al Vaticano reconocer las obras espirituales y sociales del asesinado arzobispo monseñor Oscar Arnulfo Romero para su beatificación, pero no aceptará responsabilidad en el caso, ocurrido en 1980, como lo demandan organismos de derechos humanos, se informó el viernes oficialmente. "El estado ha reiterado que... no hay responsabilidad ni culpa dentro del asesinato", dijo el viernes a la AP el vicecanciller Eduardo Cálix. "Lo que más nos abocamos es a que le demos precisamente una perspectiva muchísima más profunda a la figura de lo que corresponde a monseñor Romero (y)... pueda ser objeto de una canonización", afirmó. La iniciativa sobre la beatificación fue anunciada el jueves por el viceministro de Seguridad y Justicia, Astor Escalante, junto a representantes del estado salvadoreño en una reunión con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con sede en Washington. Según un comunicado de la presidencia, el encuentro fue a solicitud de la oficina de Tutela Legal del Arzobispado de San Salvador y el Centro de Justicia y el Derecho Internacional "en un intento", porque se derogue la Ley de Amnistía, decretada tras la firma de los acuerdos de paz salvadoreños de 1992. Escalante agregó que el estado quiere "reconocer la obra de monseñor Romero como líder espiritual de los salvadoreños y a la par de lamentar su muerte deseamos apoyar de la mejor manera posible a que se le beatifique y posteriormente se le santifique". Para el abogado David Morales, de Tutela Legal del Arzobispado, el anuncio es "un acto cargado de hipocresía" en alusión a que el fallecido fundador del partido en el gobierno, Roberto D'Aubuisson fue mencionado por una comisión de Naciones Unidas como involucrado en la muerte de Romero el 24 de marzo de 1980. D'Aubuisson, quien murió en 1992, siempre negó las acusaciones. "En lugar de asumir estas obligaciones lo que hace (el estado) es tirar una declaración en la que tiene una injerencia indebida, en un proceso distinto", señaló Morales. Escalante dijo que el estado no puede aceptar la responsabilidad en el caso de Romero, "porque hay un claro causante particular del asesinato, el cual fue enjuiciado" y sobreseido, en alusión al caso de Alvaro Saravia a finales de 1980 y beneficiado con la Ley de Amnistía. "Tampoco podemos aceptar la derogatoria de la Ley de Amnistía, porque se dio en un momento histórico y ha constituido la columna vertebral de la reconciliación nacional", agregó Escalante. Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980 de un tiro al corazón cuando oficiaba una misa en una iglesia de esta capital. Su proceso de beatificación en el Vaticano inició a mediados de la década de 1990.

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