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Honduras: la tilapia, de la sartén a fuente energética limpia

MiPunto.com. Desde El Borbotón, Honduras. | 23 de Julio de 2007 a las 00:00
Antes sólo se dedicaba a procesar y exportar filetes de tilapia, pero ahora, la Aquafinca Saint Peter Fish produce 300.000 galones de biodiesel al año con el aceite de este pescado, una alternativa real y más barata que el petróleo. Situada en la aldea El Borbotón, a 200 km al norte de Tegucigalpa, en un paraíso de lagunas artificiales infestadas de peces rojos y negros, la empresa comenzó hace cinco años como procesadora y exportadora de filetes de tilapia y ahora se ha convertido líder mundial de generación de biodiesel de origen animal. "Somos líderes a nivel mundial en la generación y uso de biodiesel de origen animal, es energía limpia", asegura con orgullo a la AFP la jefa del departamento Socioambiental de la finca, la griega Vilma Andreakis, mientras hace una presentación en una pantalla con una computadora. Los peces son criados en jaulas flotantes en la represa hidroeléctrica de El Cajón en 9 de las 9.000 hectáreas del embalse y en 1,7 hectáreas de las 1.500 del lago de Yojoa, en la misma zona. "Exportamos dos aviones de estos cada día. Exportamos 55 millones de libras de tilapia al año al mercado de Estados Unidos", señala el griego Israel Snir, responsable de la sociedad. Vestido con bata, cobertor en la cabeza y una mascarilla, todo de blanco, excepto las botas negras de hule, Wilfredo Guifarro, de 23 años, trabaja diez horas desde la 4H30 de la mañana sacando dos filetes de cada pescado con un cuchillo filoso. La interminable rutina de Guifarro y otros compañeros y compañeras se lleva a cabo en un salón amplio, bien encerrado con vidrieras y aire acondicionado. Millares de pescados, aún saltando, bajan por una banda desde un estanque adonde llegan por una cargadora mecánica desde los camiones que los transportan de las lagunas. Los trabajadores cortan los filetes y los preparan en cajas de esponja blanca para transportarlos en camiones hacia los aviones que despegan del aeropuerto de San Pedro Sula, 260 km al norte de Tegucigalpa. Lo que queda del pescado: el espinazo con el estómago, la cola y la cabeza pasan a una cocina donde pasan por una prensa para extraerles el aceite. Los demás restos son convertidos en harina para alimentar pollos y camarones. El aceite cae en unos estanques donde un grupo de trabajadores encabezados por Juan Muñoz lo convierten en biodiesel. "El aceite viene con agua y tiene que separarse para después levantarlo a una temperatura de 90 grados (centígrados) en un tanque en el que se aplica metanol, glicerina y otros químicos para que ya quede el biodiesel", explica. "Estamos produciendo 300.000 galones (3,78 litros el galón) de biodiesel al año, que vale 18 lempiras menos (cerca de un dólar) que el combustible de fósiles", cuenta Snir. Con el combustible se genera la electricidad que se consume en toda la planta y se mueven todos los vehículos, incluso diez camiones y ocho autobuses que transportan a los 1.500 empleados que laboran en la empresa y que proceden de comunidades vecinas. "Según el Banco Mundial, en Honduras el 70% de la población (7 millones) vive con menos de dos dólares al día. Es una vergüenza en Latinoamérica y en medio de esta vergüenza estamos en este proyecto de desarrollo sostenible", destaca Snir. Lamenta el desastre ecológico que se está dando en el país, especialmente en la zona donde opera su compañía, por la destrucción de los bosques por madereros y los incendios forestales, todos los años, que deterioran las fuentes de agua.

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