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Costa Rica incrementa medidas para evitar tráfico de personas

Agencia ACAN–EFE. Desde San José. | 26 de Julio de 2007 a las 00:00
Las autoridades costarricenses redoblan esfuerzos para combatir el tráfico ilegal de personas, cuya principal manifestación en el país es la explotación sexual comercial de mujeres y niñas. Para avanzar en el asunto, el gobierno organizó el jueves un seminario de alto nivel con la participación de funcionarios de diversas instituciones como el Patronato Nacional de la Infancia, el Instituto Nacional de las Mujeres, el ministerio de Salud y el de Seguridad. También asisten representantes de la Organización Internacional de Migraciones y algunos expertos de países como Colombia, El Salvador, EE.UU. y la República Dominicana. El tráfico de personas, según indicó la viceministra costarricense de Seguridad, Ana Durán, en la inauguración del seminario, es la tercera actividad ilícita que más dinero genera en el mundo, y se estima que afecta a entre cinco y 27 millones de personas cada año. Durán dijo a Acan-Efe que Costa Rica tiene una situación complicada, pues es tanto un país receptor de víctimas, como de paso hacia Norteamérica y también expulsor de personas que caen en las redes del crimen organizado que se dedica a esta actividad. La viceministra explicó que en el país, la manifestación más clara de la trata de personas es la explotación sexual comercial, que se ha visto impulsada por el auge del turismo. Según Durán, las principales víctimas encontradas en el país son mujeres, especialmente de Nicaragua, Colombia y la República Dominicana, pero aclaró que muchas costarricenses se van del país engañadas hacia EE.UU, Japón y otros destinos. Marisela Herrer, administradora del refugio regional Huellas de Esperanza, en El Salvador, señaló que en general, en toda Centroamérica, las principales víctimas del tráfico de personas son mujeres y niñas. Apuntó que tras poco más de un año de haber abierto sus puertas, el centro ha atendido a 96 personas, y que el 50 por ciento de éstas víctimas son extranjeras, procedentes de Colombia, Nicaragua, Guatemala, Honduras y México. Según Herrer, aunque la explotación sexual es la cara más visibles del problema en la región, ellos han descubierto casos de tráfico de órganos, matrimonios forzados y explotación laboral. Mientras tanto, Costa Rica afina un plan de trabajo para los próximos tres años, que permita aumentar las penas de prisión a los traficantes, y separar los delitos de explotación sexual y de trata de personas, para ser más rigurosos con los criminales.

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