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Noriega revive viejos temores en Panamá

Por Tom Brown, agencia Reuters. Desde Miami, Florida. | 5 de Agosto de 2007 a las 00:00
¿Quién le teme al ex líder panameño Manuel Noriega?. La respuesta, de acuerdo a su abogado por largo tiempo Frank Rubino, está en la gente del país que Noriega gobernó casi sin oposición antes de la invasión militar estadounidense, que provocó su remoción en enero de 1990. Noriega, que ha pasado casi 18 años en una prisión federal en Florida, será liberado el 9 de septiembre. Desea volver a su país pese a que enfrenta procesos legales por crímenes que incluyen el asesinato y decapitación de un importante rival político en 1985. Sin embargo, Estados Unidos desea enviarlo a Francia, donde ha sido acusado de lavado de dinero, y Noriega, de 72 años, podría pasar otros 10 años en una prisión extranjera antes de regresar a Panamá. El tema podría llegar hasta la Corte Suprema de Estados Unidos antes de ser resuelto más tarde en el año, según Rubino. El primer paso será una audiencia ante el juez de la corte distrital estadounidense William Hoeveler, prevista en Miami para el 13 de agosto. El mismo magistrado presidió en 1992 el juicio de Noriega por tráfico de drogas, chantaje sistematizado y conspiración en Estados Unidos y estuvo implicado en la califición del estatus de "prisionero de guerra" para el hombre que alguna vez desafió a Washington al desdeñar al ex mandatario George H.W. Bush. Antes imponer sus dictaduras, Noriega se desempeñó como jefe de inteligencia bajo el fallecido líder militar general Omar Torrijos, el padre el actual presidente de Panamá. También fue el jefe indiscutible del mismo Partido Revolucionario Democrático que hoy gobierna Panamá. Noriega ha hecho pocas declaraciones durante el largo tiempo que ha estado tras las rejas. Pero muchos panameños, que disfrutan de una sensación de riqueza ante el verdadero boom desatado por un rápido crecimiento económico, se podrían sentir amenazados por todo lo que Noriega sabe sobre la elite del país y la evidente corrupción de su clase política. "Están aterrados de que él venga", dijo a Rubino a Reuters en una entrevista la semana pasada. "El sabe de todos los esqueletos que están enterrados", agregó. "Quizás ellos tienen miedo de que cuando vaya él pueda desenterrar aquellas cosas", dijo. Como prisionero de guerra, Rubino insiste en que las Convenciones de Ginebra determinan que Noriega debe regresar a casa luego de cumplir con su sentencia en Florida. Sin embargo, Panamá no ha presentado grandes objeciones a la extradicción de Noriega a Francia, lo que alimenta las sospechas entre Rubino y otras personas sobre un acuerdo secreto que podría evitar el regreso a su país del ex líder. "El tiene expedientes sobre todos", dijo Larry Birns, quien lidera el Consejo sobre Asuntos del Hemisferio, un grupo de expertos con sede en Washington. "Noriega es capaz de cantar algunas melodías que podrían ser muy vergonzosas para la elite política de Panamá", aseveró. "Hay mucha gente a la que le gustaría mantenerlo fuera de Panamá, incluyendo al Gobierno estadounidense y ciertamente al Gobierno panameño", agregó. Funcionarios panameños han insistido en que no existe ningún acuerdo secreto con Francia o Estados Unidos para mantener a Noriega detenido en el extranjero. Pero cualquier disconformidad con su regreso podría provenir, al menos en parte, de una reciente reforma penal en Panamá que permite a los prisioneros mayores de 70 años optar por el arresto domiciliario. De acuerdo a Julio Berríos, uno de los dos abogados de Noriega en Panamá, un estatuto de 12 años sobre limitaciones podría también determinar que los crímenes por los que el dictador fue juzgado en ausencia ya no califican para el cumplimiento de alguna otra sentencia en su país. Ello podría permitir que Noriega regrese a la política panameña, donde según algunos podría lograr apoyo entre la mayoría pobre del país al presentarse como una víctima de Washington y del "imperialismo yanqui".

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