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Crece crimen organizado en Guatemala

Agencia ACAN–EFE. Desde ciudad Guatemala. | 6 de Agosto de 2007 a las 00:00
La Iglesia Católica, la estatal Universidad de San Carlos (USAC) y la Procuraduría de Derechos Humanos, expresaron hoy su preocupación por el crecimiento de las actividades del crimen organizado en Guatemala. En un pronunciamiento conjunto, el cardenal Rodolfo Quezada, el procurador Sergio Morales y el rector de la USAC, Eduardo Gálvez, aseguran que la violencia y la criminalidad "ha llegado a cifras alarmantes". Durante el primer semestre de 2007 hubo 2.857 homicidios, lo cual mantiene a la población guatemalteca en un clima de permanente de inseguridad, advierten en el comunicado publicado hoy. Además, sostienen que es "preocupante" la continuidad de los ataques a defensores de los derechos humanos, ya que durante lo que va de este año se han perpetrado 136, lo que refleja "el clima de impunidad que sigue rodeando los hechos". "A lo largo de los últimos años se han registrado denuncias que ponen de manifiesto la existencia de grupos paralelos que operan con total impunidad, lo cual se hizo evidente" con el asesinato de tres diputados salvadoreños al Parlamento Centroamericano y su chofer, el pasado 19 de febrero, afirman. A ello hay que sumarle el asesinato, seis días después, de cuatro policías guatemaltecos dentro de una prisión, quienes habían sido detenidos como presuntos responsables de los crímenes de los políticos salvadoreños. "Lo anterior pone de manifiesto las debilidades del Estado guatemalteco respecto a su obligación de garantizar la seguridad y la integridad de sus habitantes", detalla el pronunciamiento. "Es preocupante el crecimiento de las actividades del crimen organizado, los cuerpos ilegales y los aparatos clandestinos de seguridad que ejercen una presión permanente en contra de los poderes del Estado, principalmente de aquellas instituciones políticas encargadas de garantizar el derecho a la seguridad y la justicia", enfatizan. "Es preocupante el crecimiento de las actividades del crimen organizado, los cuerpos ilegales y los aparatos clandestinos de seguridad que ejercen una presión permanente en contra de los poderes del Estado, principalmente de aquellas instituciones políticas encargadas de garantizar el derecho a la seguridad y la justicia", enfatizan. A su juicio, la aprobación, la semana pasada por el Congreso de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), abre una oportunidad para contribuir a que el Estado enfrente tanto el crimen organizado como a esos cuerpos ilegales que impiden la consolidación de un Estado de Derecho. Quezada, Morales y Gálvez expresan su esperanza de que con este "importante paso", se inicie un esfuerzo conjunto entre Estado y comunidad internacional, para realizar investigaciones efectivas que permitan poner fin a la impunidad. El cardenal comentó ayer que la Iglesia Católica espera que la CICIG pueda encontrar a los autores intelectuales del asesinato, el 26 de abril de 1998, del obispo auxiliar de Guatemala, Juan José Gerardi. Por su complicidad en ese violento crimen, cumplen una condena de 20 años de prisión el coronel Byron Disrael Lima Estrada, su hijo el capitán Byron Lima Oliva, y el sacerdote Mario Orantes, pero los autores materiales e intelectuales no han sido detenidos. Gerardi fue asesinado unas 54 horas después de presentar un informes de más de 55.000 casos de violaciones a los derechos humanos durante la guerra (1960-1996) y la mayoría se los atribuyó al Ejército.

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