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Buscan a niña desaparecida en guardería involucrada en adopciones ilegales

LaVoz.com. Desde ciudad Guatemala. | 14 de Agosto de 2007 a las 00:00
Los padres de una niña que fue robada en marzo llegaron a la guardería infantil recientemente allanada en esta ciudad para averiguar si entre los 46 menores encontrados allí por la policía está su hija Ester Sulamita. "Nos la robaron en marzo en la capital y desde entonces no hemos parado de buscarla. Creemos que con tantos niños acá, es una buena oportunidad de encontrarla", dijo el martes a la AP el padre de Ester, Carlos Rivas. Rivas, de 33 años, y su esposa Ana Escobar, de 26, tienen una zapatería en un sector popular del norte de la capital de Guatemala. El 26 de marzo su hija fue secuestrada ahí durante un atraco. A donde quiera que vayan, los Rivas llevan fotografías de su hija con la esperanza de encontrarla pronte. Pero después de recorrer todos los orfanatos públicos de la ciudad no han tenido éxito. "Creo que la robaron para darla en adopción porque nunca nos pidieron rescate y no quiero pensar en otras opciones de lo que le pueda haber pasado", añadió Rivas. El sábado la policía allanó una guardería infantil donde hay 46 niños de entre tres días de nacidos y tres años de edad. La agencia de adopciones que opera esa casa cuna, llamada Casa Quivira, es propiedad del estadounidense Clifford Philips y su esposa, la guatemalteca Sandra González. Las dos abogadas que tramitaban las adopciones para Casa Quivira están detenidas en un hospital, hasta donde fueron llevadas por la policía tras enfermarse inmediatamente después de su captura. Las autoridades guatemaltecas ahora evalúan a dónde llevar a los 46 menores luego de sacarlos de esa casa cuna. Una de las cuidadoras de los menores, Ana Larios, está preocupada por la posibilidad que los niños sean trasladados. "Algunos están enfermos y necesitan sus medicamentos a determinadas horas", dijo a periodistas dentro de la casa. Varios estadounidenses que iniciaron trámites para adoptar a los menores se organizaron para intentar impedir el traslado. "Estamos dispuestos a pagar por la manutención de los niños si es necesario pero no deben moverlos para que sigan teniendo el cuidado que se merecen", dijo a la AP la estadounidense Ann Roth. En la denuncia, la fiscalía pidió el allanamiento "para verificar si existe una casa cuna clandestina donde hay niños robados", pero Philips en un comunicado defendió la legalidad del establecimiento. "No sé por qué la policía decidió allanar Casa Quivira y perjudicar nuestro trabajo y a nuestro personal. No entiendo por qué (las autoridades guatemaltecas) no reconocen que nuestros estatutos están aprobados por el Ministerio de Gobernación", indicó Philips. Las abogadas han aclarado que la guardería no es clandestina ya que tiene autorización para operar. En cuanto a la presencia de niños robados, dicen que "no es cierto". Philips dijo en el comunicado que tienen "archivos detallados de cada niño" y lamentó que los documentos hayan sido tomados por la fiscalía el día de la redada. La Procuraduría General de la Nacion, que se ocupa de supervisar las adopciones, sostuvo que los niños fueron dados por sus padres en custodia a Casa Quivira con un acta notarial cuando lo correcto es que un juez haga eso. Sin embargo, en Guatemala es una práctica común que un notario de fe pública constate la voluntad de una madre a no hacerse cargo más de su hijo. A raíz de que se conocieron denuncias por robo de niños para ser dados en adopción, la Embajada de Estados Unidos pide desde el 6 de agosto que todos los menores pasen dos pruebas de ADN antes de recibir la visa para ser adoptados por ciudadanos de ese país. Para adoptar un niño en Guatemala no es necesaria la opinión de un juez, como en la mayoría de países. En cambio, una madre puede dar su hijo a otra persona con la asistencia de un notario.

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