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Estadounidense condenado a cárcel y millonaria multa por fraude en Costa Rica

Washington. EFE. | 12 de Agosto de 2015 a las 16:19

El estadounidense John White fue este miércoles condenado a 5 años y 10 meses de cárcel y al pago de una multa de más de 6 millones de dólares por participar en un esquema de fraude basado en diferentes negocios con empresas ubicadas en Costa Rica.

La jueza de la corte del Distrito Sur de Florida Patricia A. Seitz fijó para White, que también utilizaba el nombre de Gregory Garrett y fue extraditado desde Costa Rica este año, una multa de 6,4 millones de dólares, informó el Departamento de Justicia.

En total eran 12 los acusados de integrar una red que se dedicaba a estafar a través de diferentes negocios en Costa Rica.

Antes que White fueron enjuiciadas en EE.UU. y condenadas a penas de 3 a 16 años de cárcel nuevo personas, mientras que dos individuos más todavía no han podido ser procesados porque están bajo custodia de las autoridades judiciales estadounidenses.

"Los acusados en este esquema de fraude prometieron a las víctimas el sueño americano, a sabiendas de que les estaban estafando", resumió Benjamin C. Mizer, cabeza de la División Civil del Departamento de Justicia estadounidense.

Según detalla el Departamento de Justicia, White fue acusado de fraude por un jurado federal en Miami (Florida) el 29 de noviembre de 2011, lo que permitió detenerle en Costa Rica en 2012 y conseguir que fuese extraditado a Estados Unidos en 2015.

El acusado se declaró culpable el 29 de abril de 2015 y confesó que, entre 2005 y 2008, él y sus cómplices convencieron a varios estadounidenses de la oportunidad de negocio que podrían obtener de varias compañías que, según aseguraban, estaban radicadas en su totalidad en EE.UU., aunque en realidad su sede principal estaba en Costa Rica.

Los defraudadores convencían a los compradores de la gran cantidad de beneficios que representaban estos negocios, algunos de los cuales estaban destinados a la venta de café o tarjetas de felicitación a minoristas.

Los negocios que ofrecían los defraudadores tenían un valor de miles de dólares, por lo que los inversores pagaban al menos 10.000 dólares, según detalla la nota del Departamento de Justicia.

Cada una de las compañías operaba durante algunos meses, pero luego cerraba, dejando a los inversores sin el éxito financiero que les habían prometido.

"Seguiremos procesando a aquellos que privan a los estadounidenses de sus ahorros para beneficiarse y obtener dinero rápido", advirtió C. Mizer.


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