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¿Hubo o no pacto secreto de Torrijos con Bush sobre el caso Noriega?

Agencia ACAN–EFE. Desde ciudad Panamá. | 28 de Agosto de 2007 a las 00:00
La aprobada extradición del ex general Manuel Antonio Noriega a Francia confirma las sospechas de que un "pacto secreto" impedirá que vuelva al país que desestabilizó hasta el punto de provocar la invasión de Estados Unidos. La decisión del juez estadounidense de certificar la solicitud francesa de extradición de Noriega, ya estaba "cantada" en los medio locales y avalada incluso por declaraciones recientes de la delegación diplomática de Washington en esta capital. Una encuesta de opinión publicada por un diario local señalaba el viernes que un 65 por ciento de más de mil encuestados creía que Estados Unidos, Francia y Panamá "pactaron el destino de Noriega". Los abogados del ex militar en Panamá, Julio Berríos y Rolando Rodríguez, denunciaron también que el Departamento de Estado de Estados Unidos presionaría para que Noriega no volviera a Panamá, a petición del gobierno de este país, que teme aún que su presencia sea foco de disturbios. El portavoz de la Embajada de Estados Unidos en Panamá, Gavin Sundwall, indicó en julio que su gobierno recomendó al juzgado que lleva el caso, la extradición a Francia del ex dictador, con el conocimiento del gobierno panameño. Antes de que el Departamento de Justicia de su país apoyara el 17 de julio pasado la solicitud en 2004 de extradición de Noriega a Francia y no la de Panamá, presentada en 1991, "hablamos con las autoridades panameñas de esta decisión", aseguró. El ex presidente Guillermo Endara, en la oposición, sostuvo hoy, tras conocer la decisión sobre Noriega que "definitivamente hay un acuerdo, aunque no lo he visto por escrito, pero hay un acuerdo". Según Endara "este es un gran acuerdo" entre Estados Unidos, Francia y Panamá, del que éste país "ha salido muy humillado". A su vez, el catedrático de Derecho Internacional Miguel Antonio Bernal señaló que "desde el punto de vista jurídico el gobierno de Panamá ha utilizado todas las herramientas a su alcance para evitar que Noriega sea extraditado a este país". Ni siquiera en su respuesta oficial, que apunta ahora a solicitar la extradición de Noriega a Francia, Panamá ha mencionado la posibilidad de apelar la decisión del juez, a lo que el país tiene derecho, dijo. El dirigente opositor Ricardo Martinelli añadió, por su parte, que "el único responsable" de que Noriega no vuelva a Panamá a cumplir con la justicia "es el gobierno panameño". Y no justifica los supuestos temores de la administración del presidente Martín Torrijos por la capacidad de desestabilización de Noriega porque, según la jerga local, "tongo botao, no pone boleta". Un militar sin uniforme ya no tiene poder, ni para poner multas, explicó. El gobierno de Panamá ha reiterado que no es "parte reconocida" en el proceso judicial que se sigue a Noriega, en el que están involucrados solo el Departamento de Justicia de Estados Unidos y los abogados del ex general. Estados Unidos ha argumentado que, con la extradición a Francia, favorece que Noriega atienda todos los procesos legales abiertos en su contra, no solo los que reclama Panamá", país que no extradita nacionales. Esa misma estipulación motivó la invasión de Panamá en 1989 para detener al ex dictador, inicialmente aliado regional de la Casa Blanca y, según se ha dicho, colaborador de la CIA. Cuando salga en libertad, el próximo 9 de septiembre, habrá cumplido 17 de los 40 años a los que inicialmente fue condenado tras ser juzgado en 1992 por un tribunal de Miami (EE.UU.), por confabulación para el narcotráfico, durante la década del ochenta. Noriega fue juzgado en ausencia y condenado a diez años de prisión por lavado de dinero en Francia y en Panamá, debe sentencia de 60 años por al menos tres delitos, entre ellos el de asesinato. Sin embargo, la Justicia local, que reconoce solo 20 años de prisión, como pena máxima, prevé casa por cárcel para los mayores de 71 años y la posibilidad de conmutar penas por sentencias similares ya cumplidas. Fuentes diplomáticas consultadas por Acan-Efe apuntaron, en su día, una supuesta creencia en Washigton de que en Panamá aún pesa el poder político de muchos antiguos colaboradores del ex militar, que podrían interceder a su favor. Manuel Antonio Noriega fue considerado el "hombre fuerte" de Panamá entre 1983 y 1989, al frente de las denominadas Fuerzas de Defensa, desaparecido ejército del país, que respaldó la gestión política del ahora gobernante Partido Revolucionario Democrático.

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