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Desnutrición cobra la vida de 89 menores guatemaltecos

Ciudad Guatemala. Agencias. | 17 de Octubre de 2015 a las 12:39

El 49.8% de los niños en Guatemala padecen de algún tipo de desnutrición.

Fatiga, debilidad en los músculos, cansancio y pérdida de peso, son solo algunos de los síntomas que sufren los niños por desnutrición y que en lo que va del 2015, según fuentes oficiales, ya se ha cobrado la vida de 89 pequeños, menores de cinco años, en Guatemala.

Aunque las muertes de infantes entre el 1 de enero y el 3 de octubre disminuyeron con respecto a 2014, que fueron 166 de acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesan), la desnutrición sigue siendo un problema latente, sobre todo para el país centroamericano.

La Defensoría de la Seguridad Alimentaria dijo ayer que Guatemala es el país de América Latina y el Caribe con el mayor índice de desnutrición crónica infantil.

¿Qué lleva a esta conclusión? El que el 49.8% de sus niños padezcan de este mal que, según Unicef, provoca menos retención escolar, menor productividad, talla baja, anemia y propensión a adquirir enfermedades.

Es por esta razón que con motivo del Día Mundial de la Alimentación, la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) recordó ayer que la ONU eligió para este año el tema de la protección social con el fin de reducir la pobreza rural y garantizar el acceso de alimentos.

Sin embargo, para solucionar el acceso hay que mirar más profundo en los otros problemas que son: la mala distribución de la riqueza, la alta concentración de la propiedad de la tierra (el 80% de tierras cultivables están en manos de solo el 2% de la población) y el insuficiente salario mínimo de 343 dólares al mes.

Para la PDH lo más “preocupante” es la lenta respuesta por parte del Estado para ayudar a las víctimas de desnutrición y aunque los programas sociales son “esperanzadores” no cuentan con mecanismos claros para cuantificar los logros.

Pero el Estado no es el único en la banca de los culpables. También se suma el implacable fenómeno de El Niño.

El cambio climático, en especial la sequía que azota Guatemala, está afectando cada vez más la subsistencia de las familias indígenas, que son casi siempre las más pobres.

No todo es alimento

La desnutrición comienza en el embarazo, según indica un artículo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La organización indica que muchas veces una mujer de baja estatura y anémica puede ser reflejo de desnutrición en su niñez, lo que puede ocasionar dos problemas. Uno es la talla reducida de la madre, que puede limitar el crecimiento intrauterino, lo que es un factor de riesgo al dar a luz al igual que ocasionar el bajo peso del bebé al nacer. Y dos, la anemia maternal que produce bajas reservas de hierro en el recién nacido y por ende mayor mortandad neonatal.

Tras el parto, algunos niños –particularmente los más pobres- no reciben lactancia de calidad, sumado a las infecciones por consumo de agua potable contaminada que reducen el apetito y absorción de nutrientes. Según asegura el BID, una dieta inadecuada e infecciones son la causa de la desnutrición infantil.


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