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La lucha anticorrupción en Honduras

La Habana Por Daniel Urbino */PL | 1 de Diciembre de 2015 a las 11:16

La lucha contra la corrupción fue personaje protagónico en la arena política de Honduras durante 2015 y propició decenas de protestas, huelgas, así como la aparición de nuevos actores centrados en reconfigurar el panorama del país.

El flagelo está lejos de ser algo nuevo o de reciente aparición en esta nación centroamericana, sin embargo, el destape del desvío de fondos del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) merece mención aparte. Los millonarios montos fueron sustraídos a partir del gobierno de Porfirio Lobo y como era de esperar tuvieron varios "beneficiarios", entre los que sobresale el ahora gobernante Partido Nacional.

Según denunció en abril Globo TV, dicha organización utilizó el dinero del IHSS para financiar la campaña que llevó a Juan Orlando Hernández a la Casa Presidencial, hecho que azuzó la indignación popular.

La irritación social llegó a su límite y sectores populares comenzaron a protagonizar fuertes movilizaciones, las cuales tomaron en muy poco tiempo un matiz nacional.

Avenidas de la capital y otras ciudades hondureñas se convirtieron en el principal escenario de la lucha contra la corrupción y la impunidad en el país, una batalla a la que también se sumó la oposición en busca de ganancias políticas.

Estos partidos -con una vasta gama de diferencias ideológicas y de otros tipos- trataron de sacar ventajas a la situación, lo cual sin dudas rindió frutos en algunos campos, aunque en otros los beneficios aún están por ver.

Lo más destacado de esta efervescencia popular fue la aparición de un nuevo actor: Los Indignados.

Dicho movimiento social, nacido entre manifestaciones y sin ningún antecedente, se convirtió en el foco de la agenda pública y mediática de la nación, y en uno de los actores del juego político. Asimismo, fue el vehículo que facilitó la articulación y organización de las protestas durante el año, así como la exigencia de la instalación de una comisión internacional contra la corrupción y la salida del presidente, Juan Orlando Hernández, del poder.

LLAMAN A DIALOGO

La propuesta de una comisión internacional no fue bien recibida por el Ejecutivo, que tampoco optó por la inmovilidad y llamó a un diálogo político "para enfrentar de manera constructiva y democrática los retos", declaró Hernández.

Desde el primer momento, varios sectores -sobre todo económicos- se sumaron a la iniciativa, la cual fue rechazada por Indignados y algunos partidos, como Libertad y Refundación (Libre).

El diálogo, facilitado por el representante de la Organización de los Estados Americanos (OEA), John Biehl, terminó por sentar a la mesa a posiciones encontradas, aunque dejó fuera a actores esenciales por lo que no arrojó los resultados esperados.

"No dialogaremos con nadie mientras el presidente no solicite la instalación de una comisión internacional contra la impunidad, sostuvo la representante de Indignados", Gabriela Blen.

El requisito mínimo que el pueblo exige para conversar es que el gobernante solicite de manera formal a las Naciones Unidas la instalación de la comisión, recalcó.

La construcción de algún tipo de acuerdo con el beneplácito de todos fue una quimera.

El cuello de botella permanece a pesar de que la OEA creó la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih).

Mediante esta, se "busca impulsar una reforma integral del sistema de justicia en Honduras, que va más allá de un apoyo a la función del Poder Judicial y el Ministerio Público", aseguró el ministro coordinador de Gobierno, Jorge Ramón Hernández.

Para el expresidente y coordinador general de Libre, Manuel Zelaya, esto es un paso en falso pues descarta la creación de una comisión internacional como instrumento para combatir la corrupción.

Similar opinión tiene el sociólogo Eugenio Sosa, quien en declaraciones a medios locales calificó de fracaso el proceso y la mediación de la OEA.

Se incentiva mucho al diálogo, agregó, pero solo pocos deciden qué hacer al final, "esa es la regla que se impone", dijo.

El mediador extranjero no puede descalificar el sentimiento de la mayoría y siento que la OEA se parcializó, aseveró el líder del Partido Anticorrupción, Salvador Nasralla.

Negar la comisión internacional es alimentar la indignación del pueblo, acotó.

Todo indica que la corrupción y la lucha por erradicarla aún darán mucho de que hablar durante el próximo año.

En Guatemala, un contexto similar le costó la presidencia a Otto Pérez Molina, por lo que subestimar esta realidad puede tener un costo elevado.

Por el momento continúan las iniciativas legales, marchas y protestas semanales por parte de los Indignados, mientras el Gobierno contraataca con procesos penales, presiones y represión.

*Periodista de la Redacción Centroamérica y Caribe de Prensa Latina.


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