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EEUU revela en Panamá precio de tratados de libre comercio

Por Leonel Nodal, agencia PL. Desde ciudad Panamá. | 14 de Septiembre de 2007 a las 00:00
La visita a Panamá del secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, dejó muy claro el precio político del tratado de libre comercio entre los dos países. En el caso panameño, el Tratado de Promoción Comercial (TPC), suscrito por los respectivos gobiernos el año pasado y aprobado por la Asamblea Nacional del país istmeño en julio pasado, aguarda ahora el visto bueno del Senado estadounidense Gutiérrez viajó acompañado de 10 representantes, un senador y el alcalde de Boston, en una gira que incluye a Colombia y Perú, con el fin de facilitarles un mejor conocimiento de las ventajas de los tratados para los negocios norteamericanos en la región. En Panamá, sin embargo, salvo algunas menciones generales a los nexos económicos y el interés en la ampliación del Canal, el acento recayó en la remoción del presidente del parlamento panameño como condición para la aprobación del TPC en el Senado de EEUU. Tan pronto abrió la boca, Gutiérrez reiteró que la Casa Blanca se sentía "profundamente decepcionada" por la elección como líder de la Asamblea Nacional del diputado Pedro Miguel González, a quien Washington acusa de matar aquí a un soldado norteamericano. El hecho ocurrió en 1992, cuando aún tropas norteamericanas ocupaban parte del país, luego de la invasión de 1989, y en víspera de una frustrada visita del entonces presidente George Bush padre. González, de 42 años, diputado por el gubernamental Partido Revolucionario Democrático (PRD), se entregó a las autoridades panameñas en 1995 y resultó absuelto por un jurado de conciencia en 1997, en un proceso donde Estados Unidos pudo presentar su acusación. Washington desconoce el fallo de la justicia panameña y mantiene vigente una orden internacional de captura contra González. El secretario de Comercio estadounidense insistió, tras reunirse con el presidente Martín Torrijos, que el tratado comercial con Panamá se encuentra ahora amenazado por "un problema que debe ser resuelto", sin mencionar el nombre del presidente de la Asamblea. Desde Washington, el presidente del Comité de Finanzas del Senado, Max Baucus, dijo que cree en la democracia panameña, pero reiteró que la elección de González "es un serio impedimento para la consideración del TPC en el Congreso". Alentados por esas posiciones, empresarios y políticos opositores sintonizados con Estados Unidos, interesados en dañar la imagen electoral del PRD y sus aspiraciones de reelección, arreciaron su campaña en demanda de la renuncia de González. No obstante, a pesar de justificar su exigencia como lo que más conviene al país, esa posición coincidente con Washington implica someter una decisión soberana y democrática de un poder legislativo electo, a los antojos y consideración de una potencia extranjera. En opinión del presidente del Sindicato de Industriales, Gaspar García, no es justo que ahora Estados Unidos condicione el tratado a otros temas extemporáneos. A su vez, la Confederación Nacional de Unidad Sindical Independiente consideró que la presión estadounidense es violatoria de la soberanía panameña. Por su parte, el arzobispo de Panamá, José Dimas Cedeño, quien poco antes había conversado con el presidente de la Asamblea, advirtió que "Panamá es un país soberano y tiene que actuar conforme su posición". Al exigir la aceptación de sus condicionamientos, Washington pone a las autoridades panameñas frente un serio dilema y deja en claro el alto precio político de los tratados de libre comercio.

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