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Temblor del sábado causó destrucción en Honduras

Varias agencias. Desde Tegucigalpa. | 17 de Septiembre de 2007 a las 00:00
Dieciocho personas lesionadas, 388 familias afectadas, al menos dos escuelas, una iglesia y 373 casas destruidas y 306 dañadas, y una carretera terciaria que ha quedado intransitable fue el saldo que hasta este lunes dejaron los sismos que se registraron desde el sábado en la zona centro-norte de Honduras, informaron fuentes oficiales a la AFP. Pobladores de la zona central de Honduras están alarmados por la cadena de fuertes temblores que se han registrado desde el sábado. Las réplicas se han registrado luego del temblor de 5,5 grados en la escala abierta de Richter del sábado pasado, con epicentro en el sur del departamento norteño de Yoro, a una profundidad de unos 30 kilómetros. La zona de los temblores se localiza en los límites de los departamentos de Francisco Morazán y Comayagua, en el centro, y Yoro, norte, dijo a periodistas el titular de la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO), Marcos Burgos. "En el municipio de Marale tenemos 18 personas lesionadas, 274 familias afectadas, 140 casas destruidas y 125 dañadas y en el municipio de Yorito 114 familias resultaron afectadas, 33 viviendas destruidas y 181 dañadas", detalló el subjefe de Operaciones de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), Randolfo Fúnez. Según la fuente, la primera sacudida se sintió el sábado a las 11H59 locales (17H59 GMT) con una intensidad de 5,5 grados en la escala de Richter, pero se han registrado unas 14 réplicas que han aterrorizado a la población de las comunidades indígenas tolupanes. El epicentro del temblor se ubicó a unos 100 km al norte de Tegucigalpa, entre los departamentos de Francisco Morazán y Yoro. "En Marale tenemos 1.097 personas damnificadas, siete escuelas dañadas y dos destruidas", añadió el funcionario. En el municipio de Yoro quedaron dañadas una iglesia colonial, un monasterio y una escuela. Fúnez indicó que las autoridades de Salud enviaron personal médico y sicólogos para atender a las personas afectadas sobre todo por los traumas. También despacharon colchonetas, frazadas y alimentos a los albergues temporales para atender a las personas que perdieron sus casas o que resultaron dañadas y tuvieron que evacuarlas por precaución. Estos son los peores daños que sufre Honduras a causa de un sismo. Según Fúnez, unas 15 comunidades, entre aldeas y caseríos de viviendas endebles de bahareque (pared de palos) y tejas, quedaron destruidas o con fisuras, por los efectos del "terremoto" y se teme que haya más réplicas. El jefe de Copeco, Marco Burgos, llamó a la población, a través de radios locales, a mantener la calma y dijo que los movimientos telúricos "no serán para siempre". José Manuel Hernández relató al diario La Tribuna que a las 04H00 de la mañana, cuando estaba acostado junto a su familia, en el patio de la casa y empezaba a conciliar el sueño, sintió que la tierra se movía, por lo que decidió correr a la calle. "Los niños están traumados, necesitan tratamiento psicológico, no quieren comer, ni dormir, ya que temen que las paredes y el techo de las casas los aplasten", expresó. La alcaldesa de Marale, Teresa Espinoza, indicó que la alarma es mayor tras un nuevo temblor que se registró hoy hacia las 02.30 horas locales (08.30 GMT), con una intensidad de 3,2 grados en la escala de Richter, según confirmó la COPECO. Espinoza dijo que en Marale se han abierto al menos dos albergues para los damnificados, muchos de los cuales no quieren regresar a sus hogares por miedo. Agregó que hay zonas afectadas a las que solamente se puede acceder a pie o en bestias, porque son muy montañosas, algunas de ellas a una altura de hasta 1.800 metros sobre el nivel del mar. La alcaldesa indicó que la COPECO ha hecho llegar alguna ayuda como alimentos, colchonetas y frazadas para los damnificados. La mayoría de las viviendas destruidas total o parcialmente estaban construidas con adobes, marcos y techos de palos, y otros materiales frágiles, según los informes preliminares de las autoridades hondureñas, que han declarado "alerta máxima" en la zona. El director de la COPECO recomendó a los pobladores de las zonas afectadas que mantengan la calma y les explicó que la cadena de temblores cesará cuando la tierra haya liberado toda la energía acumulada que ha provocó los temblores. Algunas familias se resisten a abandonar temporalmente sus comunidades, entre las que figuran aldeas y caseríos de indígenas "tolupanes", por temor a perderlas, según los informes desde la zona afectada, de donde no se tienen antecedentes de otros fuertes movimientos telúricos.

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