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Diez días después, Menchú no asimila su abrumadora derrota electoral

Agencia ACAN–EFE. Desde ciudad Guatemala. | 19 de Septiembre de 2007 a las 00:00
La Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, responsabilizó el miércoles al "perverso sistema" político de Guatemala, por la derrota obtenida en las urnas el pasado 9 de septiembre, en su intento por ser elegida presidenta del país. Durante una rueda de prensa ofrecida en la sede de la Academia de las Lenguas Mayas, Menchú señaló que "la perversidad del sistema (político) ha llegado a tal nivel", que confabuló en su contra para que no votará a su favor, entre otras razones, por ser indígena. Para revertir esa situación, la ex candidata del centro-izquierdista partido Encuentro por Guatemala se comprometió a "hacer un estudio exhaustivo" y a "jugar un papel en desnudar ese sistema", por todos los medios que estén a su alcance, pero principalmente con Winaq, el partido indígena que está formando desde principios de este año. Menchú, la primera mujer indígena en aspirar a la Presidencia de Guatemala, ha sido considerada por analistas locales como la gran perdedora de las elecciones del pasado 9 de septiembre, tras haber quedado en la séptima posición. De los más de 3,5 millones de guatemaltecos que acudieron a las urnas, sólo 101.316 votaron a favor de la líder indígena, equivalentes al 3,7 por ciento del total de los sufragios emitidos. Los votos emitidos a favor de Menchú, incluso, fueron inferiores en más de 92.000, a los que obtuvieron los candidatos a diputados que impulsó Encuentro por Guatemala. La malograda candidata aseguró que el "perverso sistema", confabuló en su contra al permitir que otros partidos que participaron en la contienda "compraran" el voto de miles de personas pobres que iban a votar a su favor. "Los pobres no son limosneros, eso está claro, pero en las condiciones tan terribles en que viven, no tiene nombre la perversidad de ir a ofrecerles dinero a cambio de sus votos", lamentó Menchú. Su derrota en las urnas, agregó, ha sido sólo "la primera de mil batallas" que está dispuesta a dar en el país, hasta lograr la modificación del sistema político, la perfección de la democracia y el desarrollo de la población, principalmente la indígena y pobre. Para no convertirse en cómplice del sistema, concluyó, ha decidido no apoyar a ninguno de los dos candidatos que se disputarán la Presidencia del país en elecciones de segunda vuelta del próximo 4 de noviembre. Ni siquiera acudirá a las urnas ese día, aseguró.

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