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Desnutrición crónica en Guatemala es solo la cara visible de la pobreza, dice ONU

Ciudad Guatemala. Agencia EFE. | 2 de Marzo de 2016 a las 12:46

La Coordinadora Residente de la ONU en Guatemala, Valerie Julliand, califica a la desnutrición crónica como un “efecto dominó” que arrastra consigo el desarrollo del país centroamericano, sumido en una importante crisis sanitaria y educativa.

“La desnutrición crónica en Guatemala es solo la cara visible de la pobreza y la exclusión”, afirma Julliand con rotundidad desde su despacho en la zona capitalina, donde recibió a Efe para una entrevista.

Un problema, el de la desnutrición, que “determina muchos de los otros problemas”, apunta la responsable de la ONU: Si los menores no cuentan con los nutrientes suficientes no podrán desarrollarse física ni intelectualmente, lo que a largo plazo afecta a las capacidades de desarrollo de Guatemala.

“La desnutrición impide a las personas insertarse en el camino hacia el desarrollo”, subraya Julliand con el respaldo de más de 18 años de trabajo en el Sistema de Naciones Unidas, especialmente en asistencia humanitaria y protección a los grupos vulnerables en varias naciones de África.

Actualmente, alrededor del 50 % de los menores en Guatemala sufre desnutrición crónica, una cifra que se dispara en las zonas indígenas, donde la media de niños afectados oscila entre el 65 y el 70 %, con picos en localidades del departamento de Huehuetenango, que alcanzan el 90 %.

El pasado mes de febrero, la ONU lanzó un llamamiento internacional para dotar un plan de ayuda humanitaria por valor de 55 millones de dólares, que beneficiará durante un año a 70.000 familias en Guatemala.

Por su parte, en sus discursos, el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, insiste en que uno de sus objetivos durante su mandato es reducir las cifras de desnutrición un 10 %, una meta “muy ambiciosa”, opina Julliand, y añade: “Será una carrera grande”.

A diferencia de otros países, en Guatemala la desnutrición no está provocada por la falta de alimentos, sino por la falta de acceso a ellos: “La gente, de manera figurativa, se muere de hambre al lado de la comida”, apunta la responsable de la ONU.

Detrás de esta problemática se esconden, dice Julliand, “dos factores esenciales”: “la pobreza”, puesto que hay comida en el mercado pero las personas no pueden pagarla; “y la ignorancia”, “nadie les ha explicado cómo nutrir a sus niños. Piensan que con las tortillas de maíz es suficiente”.

Para romper este “círculo vicioso”, el Gobierno debe “poner fin” al abandono de las zonas rurales y cambiar el “modelo de desarrollo”: “La pobreza no se ataca solo desde la perspectiva de salud. La desnutrición no se resume a un problema de salud ni de alimentos”.

El modelo de respuesta frente a la desnutrición y la crisis de salud, que ha provocado el cierre de varios hospitales por falta de insumos, no puede pasar “a largo plazo” por las donaciones: “La reforma fiscal es indispensable”.

Guatemala es uno de los países con menor presión fiscal de la región y del mundo, inferior al 11 %, lo que dificulta la labor de los Ejecutivos: “El mejor gobierno del mundo, sin recursos, no puede hacer nada”, señala Julliand.

“Las personas que se resisten a esta reforma fiscal, especialmente dentro del sector privado, se equivocan en esta resistencia”, puesto que al “mantener al país en un nivel de desarrollo tan bajo” frenan también la inversión extranjera, incapaz de encontrar mano de obra calificada.

Asimismo, es necesario, en opinión de la máxima responsable de la ONU en el país, un cambio en el modelo de desarrollo económico, que apueste por una redistribución de la riqueza a partir de los servicios sociales, esto es, mejorando el modelo educativo y asistencial.

En estos momentos, la inversión social de Guatemala es del 7 %, la más baja de la región: “Ni Haití”, subraya Julliand, para quien el Estado tiene la obligación de marcar las reglas, como el salario mínimo, para controlar el comportamiento de las empresas.

El desarrollo social, insiste, no se logra dejando a la economía como único vagón para impulsar el tren del crecimiento: Guatemala “debe invertir en su gente”.

“La protección social universal no es una consecuencia del desarrollo, es una condición sine qua non para el desarrollo. Ningún país puede lograr un gran desarrollo económico si su población está enferma y no tiene ninguna protección social”, afirma.

Pese a la complicada coyuntura, la máxima responsable de la ONU en Guatemala, de nacionalidad francesa, confía en que el país salga adelante con el apoyo de una sociedad civil cada vez más fuerte.

La llama que la pasada primavera llenó las calles del país contra la corrupción “no se ha apagado”, asegura convencida Julliand, mostrando así la esperanza de que ese fervor continúe.


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