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Capital panameña recupera su casco antiguo

Agencia ACAN–EFE. Desde ciudad Panamá. | 22 de Septiembre de 2007 a las 00:00
La capital panameña, fundada dos veces, apuesta por una nueva reconstrucción y recupera el abandonado Casco Viejo que, literalmente, se levanta de las ruinas. En el proyecto ayuda la Escuela Taller del Casco Viejo, gestionada por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), que, por segundo periodo, desarrolla un trabajo de restauración que se integra en el plan general de recuperación del centro histórico de la ciudad, apostada en la Bahía de Panamá, frente al Pacífico. La directora del programa, Lía Méndez, explicó a Acan-Efe que la escuela responde a los intereses identificados por la Oficina del Casco Viejo, entidad gubernamental autónoma que coordina la puesta en valor de la ciudad, fundada, por segunda vez, en 1673. Dos años antes, el pirata inglés Henry Morgan arrasó con la capital original, fundada en 1519, la primera ciudad española en las costas del recién descubierto Mar del Sur, "avistado" por Vasco Núñez de Balboa en 1513. Recuperar el "Casco Viejo", como se conoce al corregimiento de San Felipe, un barrio de tres avenidas y 14 calles, en estado ruinoso por el abandono de la clase pudiente, durante los años 40 y 50 del siglo pasado, e invadido por precaristas en los 60, es uno de los principales objetivos de la actual administración. Según Lía Méndez, el programa de cooperación de la Escuela Taller atiende las necesidades identificadas por las autoridades panameñas, a las que asiste en su intención de recuperar la historia de la antigua ciudad a través de sus edificaciones originales. La extensión aproximada del centro histórico de Panamá, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1997, es de 44 hectáreas si se toma en cuenta, además del área amurallada (San Felipe), el antiguo arrabal (Santa Ana y Chorrillo). La propiedad sobre la que trabaja actualmente la AECI fue el claustro del Convento de Santo Domingo, en el que luego operó una panadería y hasta hizo las veces de huerto. La obra, que se rehabilita para nuevo uso y se convertirá en un centro turístico y cultural, se entregará en abril de 2008, tras concluir el periodo de formación de dos años de los participantes en el programa, que se seleccionan entre jóvenes del barrio. En el equipo trabajan 50 alumnos que se forman como maestros de obra, electricistas, carpinteros y ebanistas y herreros-soldadores. Se estima que el 55 por ciento de los aproximadamente 11.000 habitantes del Casco Viejo están en el rango de edad de población económicamente activa y que el 25 por ciento de las familias viven bajo índices de pobreza extrema. La filosofía de la escuela es "aprender trabajando" y la intención es garantizar la participación de los egresados del curso de formación en los otros proyectos de restauración y reconstrucción de carácter privado que se llevan a cabo en San Felipe. "Capacitamos según las necesidades del mercado laboral y atendiendo los requerimientos del proyecto de recuperación de la ciudad. Nuestros alumnos tendrán trabajo porque están demostrando que saben lo que hacen", dijo Méndez a Acan-Efe. Entre 2001 y 2003 la Escuela Taller reconstruyó la Mansión Obarrio, sede de la Oficina del Casco Viejo, y antes de que acabe el año, si se renueva el programa de cooperación con España, deberá identificarse el próximo edificio a rehabilitar. Como parte del "espaldarazo" oficial que recibe la recuperación del Casco Viejo, se ha anunciado la pronta apertura en la zona del Centro Cultural de España, en un edificio donado por el gobierno panameño, y la Embajada de Francia, que cuenta con una plaza con nombre propio, mudará su residencia al barrio. El proceso "terapéutico" que se utiliza en la restauración es el mismo con el que ya demostró éxito otro programa de cooperación española en Panamá Viejo y en Portobelo, en el Atlántico: mampuestos de piedra o ladrillo y mortero de cal. Nada de cemento. Las estructuras de madera, todas hechas a mano, siguen el diseño de la época y se hacen con maderas locales, principalmente bálsamo, por lo resistente. Lía Méndez, arquitecta y restauradora, aseguró que la escuela que dirige pretende influir en la consolidación de la restauración global del área, con criterios artísticos e históricos unificados y respetuosos. Panamá "La Vieja" y el Caso Antiguo, en los polos opuestos de la Bahía que se abre frente al Pacífico, están unidas ya por la ciudad moderna, en la que se estima vive un millón de habitantes.

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