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Barro Colorado, santuario panameño protegido por el Instituto Smithsonian

MiPunto.com. Desde ciudad Panamá. | 25 de Septiembre de 2007 a las 00:00
Miles de especies de insectos, plantas exóticas, 120 especies de mamíferos, monos y bosques en peligro de extinción sobreviven en Barro Colorado, un santuario de vida silvestre tropical en Panamá, bajo la protección del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (ISTRI). Situado a unos 38 km al sureste de la capital, Barro Colorado es la cima de una colina que se convirtió en isla en 1914, cuando Estados Unidos creó artificialmente el lago Gatún para abastecer de agua dulce el lado atlántico del Canal. Desde 1923 es reserva biológica, después de que el entomólogo norteamericano James Zetek inició las primeras investigaciones científicas. Todos los años, 400 científicos e investigadores de países como Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Canadá, México, Puerto Rico, Alemania, Venezuela, Costa Rica, Colombia o España acuden a la isla para estudiar su hábitat. Barro Colorado "es la estación científica del trópico más antigua del mundo" lo que ha permitido que se realicen unas 3.000 investigaciones, teorías y estudios pioneros, aseguró a la AFP la coordinadora científica, Oris Acevedo. Estas investigaciones abarcan la flora, la dinámica de los bosques tropicales, las aves, la forma en que sobreviven las semillas y plántulas de los depredadores, el comportamiento de los animales y la regeneración de la floresta, explicó Acevedo. Cinco mil visitantes, en su mayoría turistas, visitan Barro Colorado tras una travesía en taxi acuático, manejado por el STRI o empresas turísticas locales que cobran entre 12 a 70 dólares por persona, que sirven para mantener la estación científica. El mono aullador, el mono araña, el capuchino cariblanco, el tamarín de Geoffrey y el mono nocturno compiten en la protegida reserva con millones de hormigas arrieras que todos los años cortan el 15% de las hojas del bosque, y que sirven para fertilizar los hongos que cultivan como alimento en sus nidos subterráneos. Las 1.200 especies de plantas; junto a los saínos, perezosos, coatíes y pájaros de las más diversas especies pueden apreciarse en un recorrido guiado por biólogos del STRI a través de un sendero boscoso encarpado de 2 kilómetros. En la isla caen 2.600 milímetros de lluvia al año y las avispas de higueras viajan hasta 14 kilómetros para polinizar las frutas de higo. Según Acevedo, la existencia de Barro Colorado permitió al estadounidense Ray Carpenter realizar entre 1931 y 1934 un estudio sobre la organización social de los monos aulladores, mientras que el ornitólogo panameño Eugene Eisenmann descubrió que la fragmentación de los bosques provocó la desaparición de varias especies en la isla. El STRI, la única estación del Smithsonian fuera de Estados Unidos, no permite la tala de árboles en Barro Colorado ni uso de fertilizantes, insecticidas, introducción de plantas exóticas, ni colecta de flora o fauna, incluidos los vertebrados, que no estén relacionadas con una investigación previamente autorizada. En este paraíso animal protegido hay 100 especies de cucarachas, 109 especies de mariposas poco conocidas fuera de la comunidad científica, 1.000 especies de chinches, 71 especies de reptiles y 335 especies de aves, entre tucanes, pavadas, loros y pericos.

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