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Guatemala: sacudida contra corruptos estremece estructuras regionales

Tegucigalpa/Guatemala. Proceso Digital | 4 de Junio de 2016 a las 12:18

Nuevamente Guatemala vuelve a sacudir a la región centroamericana en su lucha contra la corrupción y esta vez están en la mira no solo la clase política, sino que poderosos empresarios de los sectores financieros y de la industria de la comunicación.

Los  golpes lanzados por el Ministerio Público (Fiscalía General) y la Comisión Internacional contra la Corrupción y la Impunidad en Guatemala (CICIG) terminaron de acorralar lo que queda del exoficialista Partido Patriota, así como hundieron al expresidente Otto Pérez Molina y a su vicepresidenta Roxana Baldetti, por las compras lujosas de residencias, de campo y playa, autos y motocicletas lujosas, así como un jet.

Pero igualmente lanzó el mensaje que la segunda etapa de trabajo de la Fiscalía General y la CICIG va hoy por la influyente y elitista clase empresarial de Guatemala, la más poderosa de la región, lo que hace estremecer a su economía, así como a la región centroamericana que observa como la ola anticorrupción puede extenderse a otros países.

La fiscal general guatemalteca Thelma Aldana dijo que la red criminal montada por Pérez Molina y Baldetti inicialmente buscó recursos para financiar al Partido Patriota, pero al final condujo al enriquecimiento ilícito de las dos figuras políticas guatemaltecas que arrastraron al Estado a la corrupción.

La fiscal guatemalteca dijo que el Estado fue cooptado para servir a intereses políticos y de grandes figuras empresariales. Igual posición señaló Iván Velásquez, jefe de la CICIG en Guatemala.

Aldana señaló que la estructura criminal se formó el 2007 y funcionó hasta el 2015 cuando explotó en Guatemala la denuncia de un cartel denominado La Línea que operaba para favorecer empresas y el dinero captado por las operaciones ilícitas iban al binomio presidencial guatemalteco.

La denuncia provocó que el volcán de la protesta social erupcionara en el país vecino y la lava de la ira ciudadana se llevara casi todo el estamento político que concluyó con la elección del outsider Jimmy Morales como nuevo presidente del país.

La Fiscalía General destaca que el entramado criminal se formó previo al primer intento para llegar al poder del tándem Pérez Molina-Baldetti creando empresas de cartón (de maletín)  para recibir el dinero ilícito de financistas que no querían salir a luz pública, luego lo lavaban y después lo inyectaban a la campaña electoral, sin tener que reportarlo a las autoridades electorales guatemaltecas.

Las empresas que recibían el dinero extendían facturas por prestación de servicios ficticios, según la investigación conjunta del Ministerio Público y la CICIG, una ente que trabaja bajo el paraguas de las Naciones Unidas.

“Esta actividad que a nuestro juicio es ilícita se diseñó en el 2007 en la primera participación electoral del PP y siguió funciones entre el 2012 y el 2015, esta estructura había cooptado instituciones del estado y cuyos dirigentes son el expresidente Otto Pérez Molina y la ex vicepresidenta Roxana Baldetti”, refirió Aldana, según la cita el diario Prensa Libre de Guatemala.

Los investigadores estiman, tras realizar un peritaje a la documentación bancaria y electrónica, que el Partido Patriota captó unos 500 millones de quetzales (unos 62 millones de dólares) y el tándem presidencial 40 millones de quetzales (casi seis millones de dólares).

Golpe a elite empresarial

Pero esta vez los fiscales guatemaltecos no se concentraron en los políticos y funcionarios públicos que utilizaron el Estado para beneficio personal, sino que se lanzaron sobre ciertos empresarios poderosos de la banca y la prensa.

Los principales funcionarios de dos de los principales bancos de Guatemala fueron requeridos por el Ministerio Público y actualmente están en la lista de prófugos de la justicia del vecino país.

Los poderosos Banco de Desarrollo Rural (Banrural) y Banco G&T Continental se vieron sorprendidos cuando sus principales directivos y ejecutivos fueron involucrados en las operaciones de búsqueda y allanamientos realizados.

Fernando Peña Pérez, presidente de Banrural, es objeto de búsqueda por los fiscales y policías ya que es señalado de participar en algunos de los esquemas de la red criminal.

Igualmente es señalado en la operación Flavio Montenegro de G&T Continental tiene orden de captura y se encuentra en condición de prófugo.

Banrural y G&T Continental son dos bancos de los cuatro principales bancos de Guatemala, de acuerdo al ranking bancario de dicha nación, según los datos de sus autoridades monetarias y agencias de calificación de riesgo.

Los bancos en referencia emitieron comunicados llamando a la calma y señalaron que están a disposición de la justicia y colaboran con las autoridades para esclarecer las acusaciones, señalando que confían que sus directivos y ejecutivos podrán demostrar su inocencia.

Pena de Banrural es un frecuente de las revistas económicas y financieras de la región centroamericana.

Pero no solo los banqueros resultaron señalados, sino también un  poderoso consorcio de televisión, ya que la esposa de Ángel González, dueño del grupo Albavisión, se encuentra a la cabeza de la orden de captura internacional emitida por las autoridades guatemaltecas.

Alba Elvira Lorenzana Cardona de González, es sindicada que su empresa pagó a empresas de cartón vinculadas a Pérez Molina y Baldetti más de 17 millones de quetzales (más de 2.5 millones de dólares) y recibió una vez que llegaron al poder 216 millones de quetzales (más de 32 millones d dólares) por diversos eventos.

Los pagos los realizaron por medios de los canales 3 y 7 durante varios años, de acuerdo a la investigación.

El grupo Albavisión financió durante cuatro años al PP de forma oculta, lo cual constituye el delito de lavado de dinero y financiamiento electoral ilícito, señaló la fiscal Aldana, según el diario La Hora.

González, que nació en México y tiene la nacionalidad guatemalteca, es un auténtico peso pesado de la comunicación en el continente, ya que su empresa Albavisión tiene presencia en 22 países de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe.

Cuenta con 45 canales de televisión, 68 emisoras de radio, 65 salas de cine, tres cadenas de televisión satelital y un medio impreso.


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