Escúchenos en línea

Panamá: El bajareque es tocar el cielo con las manos

Chiriquí. PL. | 27 de Agosto de 2016 a las 10:09
Panamá: El bajareque es tocar el cielo con las manos

El clima de Cerro Punta ayuda a disfrutar de un paisaje montañoso, donde el bosque contrasta con campos cultivados en las faldas de las crestas, los valles y altiplanos de la occidental Cordillera de Talamanca.

El macizo ocupa el centro-occidente de Panamá y el centro-oriente de Costa Rica, y desde 1983 es Patrimonio de la Humanidad por la originalidad de ser una muestra geológica de la glaciación en el período Cuaternario, especialmente por la morfología del terreno y las lagunas glaciares.

Muy cerca de las nubes, en alturas que promedian los mil 900 metros sobre el nivel del mar (msnm), en Cerro Punta la vida transcurre en un medio dominado por la fauna y la flora, serpenteada por el nacimiento de la cuenca del río Chiriquí Viejo, cuyo cauce pedregoso anuncia crecidas constantes en un lugar ausente de sequías.

Las altas cumbres, lomas medianas y colinas bajas semejan las torres de un castillo medieval, desde cuyas casi inaccesibles cimas se dominan los 105 kilómetros cuadrados de un granero, que es el soporte de la economía local de sus más de ocho millares de habitantes, con predominio masculino.

Para los estudiosos, la excesiva explotación de los suelos con formas tradicionales durante décadas degradó la profunda capa vegetal derivada de cenizas volcánicas, con una marcada susceptibilidad a la erosión de las abundantes aguas superficiales.

Cerro Punta es el único lugar de Panamá donde se produce papa el año entero, como aparente regalo de la Naturaleza para estos agricultores, que pese a las bajas temperaturas 'sudan la camisa' cuesta arriba o cuesta abajo, cuidando que las siembras rindan sus frutos.

Esos 'beneficios', tal vez mal comprendido por los lugareños, son los responsables de la eliminación de gran parte de la vegetación autóctona, en aras de suministrarles a los panameños más de la mitad de sus alimentos, paridos por este idílico paraje.

Sierra Fría, otro término por el que se le conoce a este pedazo de las llamadas tierras altas, que los pueblos originarios denominaron el Valle de la Luna, realmente es la 'canasta del pan' donde se cría ganado lechero y de carne, caballos de raza y cultivan hortalizas, cebolla, frutas y café, entre otros productos.

La comunidad debe su nombre a la forma del cerro más alto del lugar, con dos mil 300 msnm, y cuentan que la maestra de la escuela local, la poeta Beatriz Miranda, cuando en la década del 40 del siglo pasado buscaban el patronímico escribió: 'Cerro de Punta, tu nombre esta escrito entre tus montañas'.

Muy cerca, el majestuoso Volcán Barú marca el techo de Panamá con tres mil 475 msnm y desde su cima, a veces escondida entre nubes, pueden verse en días despejados los dos mares: al norte, el Caribe (40 kilómetros) y al sur, el Océano Pacífico (50 kilómetros).

La última erupción fue hace cuatro o cinco siglos, según estudios, los cuales estiman que entonces perdió altura además de las nieves perpetuas que alguna vez tuvo cercano a la cima, pues la actividad volcánica abrió un cráter por la ladera suroeste y derritió el hielo.

Quizás ese último hecho influyó, junto a cierta deforestación, en el incremento de las temperaturas en Cerro Punta, aunque actualmente se mantienen entre los 10 y 15 grados centígrados, elemento que junto al promedio de dos mil milímetros anuales de precipitaciones, caracterizan su clima templado-frío.

En días soleados, la tierra apenas pierde humedad por los frecuentes aguaceros y las nubes que a veces envuelven las montañas acompañadas de una fina y constante llovizna llamada bajareque por los pueblerinos, y ello les permite consumar su paraíso terrenal, al tocar el cielo con las manos.


Descarga la aplicación

en google play en google play