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Empleados de mafa maderera en Honduras, limpia conciencia de sus patrones

Agencia AFP. Desde Tegucigalpa. | 30 de Julio de 2006 a las 00:00
Decenas de empleados de aserraderos, agrupados en una cooperativa, inauguraron un plan para sembrar cerca de 100.000 árboles en el departamento de Olancho, en el oriente de Honduras, como parte de un proyecto de reforestación consensuado con organizaciones ambientalistas y el gobierno. Los trabajadores llevaron cerca de 46.000 pequeños árboles de pino, que en una primera etapa sembrarán en los alrededores del poblado de San Esteban, un pintoresco municipio rodeado de colinas, unos 160 km al este de Tegucigalpa. "Estamos protegiendo las microcuencas, tenemos 46.000 plantitas en las rastras, nos proponemos sembrar 100.000 plantas", afirmó a la AFP Santiago Flores, presidente de la Cooperativa 1 de Mayo. El pasado 8 de mayo, con la intervención del ministro de Defensa, Arístides Mejía, los miembros de la Cooperativa -que son empleados de medio centenar de aserraderos-, lograron un acuerdo con grupos ambientalistas que habían bloqueado la carretera en demanda de una veda forestal. Los trabajadores aceptaron la veda, que se extenderá hasta el 31 de julio, período en el que iniciarán la siembra de árboles con un aporte del Gobierno de 703.000 lempiras (unos 37.000 dólares), que servirán para compensar los salarios que dejarían de percibir como trabajadores de los aserraderos. Inmediatamente, los tres sectores comenzarán a elaborar un plan de reordenamiento territorial que consiste en definir las áreas de bosque que pueden ser aprovechadas racionalmente y las protegidas, así como las destinadas a agricultura y ganadería y otros quehaceres. "La veda termina el 31 de julio, según el decreto emitido por el Presidente. No creo que aceptemos la ampliación porque son cuatro municipios los que no están cortando madera, San Esteban, Jano, Silca y Manto", explicó Flores. Del trabajo en los aserraderos viven miles de personas en Olancho y otras zonas de Honduras. Los cooperativistas enfrentan una fuerte oposición del Movimiento Ambientalista de Olancho (MAO), que agrupa a comunidades de 15 de los 18 municipios de ese departamento. El asesor de la MAO, el sacerdote salvadoreño naturalizado hondureño, Andrés Tamayo, asegura que los miembros de la cooperativa lo han amenazado de muerte por poner resistencia a las labores de los aserraderos, pero Flores aseveró que por lo menos él no ha hecho amenazas al sacerdote, aunque la comunidad le ha dado un ultimátum para que se vaya de la zona. "El problema aquí se resuelve aplicando la ley que establece claramente que el bosque se puede aprovechar en forma racional y eso es lo que hacemos. Lo que sí existe son ladrones de madera que en la noche pasan en camiones con madera cortada en lugares accesibles, a la orilla de las carreteras", expresó el cooperativista. "Esos son lo que hacen daño al bosque. Llevan la madera a otros departamentos a venderla en talleres. Los aserraderos trabajan legalmente", subrayó Flores. Según el presidente hondureño, Manuel Zelaya, la extracción de madera es apenas el 10% del problema de la deforestación, junto con la tala, los incendios forestales y la agricultura migratoria.

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