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Segunda ronda complica el panorama a Colom

LaVoz.com. Desde ciudad Guatemala. | 1 de Noviembre de 2007 a las 00:00
Alvaro Colom del Partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) se enfrenta por segunda vez a otro candidato presidencial en una segunda ronda de votaciones en Guatemala y, de nuevo, la competencia se le hace cuesta arriba. Las encuestas más favorables lo sitúan en un empate técnico con el ex militar Otto Pérez, del partido Patriota, mientras que otras lo ponen hasta seis puntos abajo de ese general retirado que ofrece cero tolerancia a la delincuencia y "mano dura" contra el crimen. Luego de haber comenzado la campaña con una ventaja de más de 15 puntos, Colom podría ahogarse unos metros antes de llegar a la orilla. En la primera ronda electoral Colom obtuvo 28,25% de los votos frente a 23,54% de Pérez. Para ganar los comicios en primera vuelta se necesitaba el 50% mas uno de los votos. Este empresario de la industria de la confección y ex funcionario de dos gobiernos comenzó su carrera política 1999 cuando se convirtió en candidato de la coalición de organizaciones de izquierda liderada por la guerrillera Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca. En esa oportunidad, quedó en tercer lugar con el 12,7% de los votos. Un año más tarde fundó la UNE y en 2003 compitió contra el actual presidente Oscar Berger y obtuvo 44,1% de los votos, frente a un 52% para el mandatario. Pérez, que explota su faceta de hombre de decidido y oficial de inteligencia militar, dice que Colom que es un hombre de carácter débil y el hecho de hablar casi siempre en un tono apenas audible y gangoso, no ayuda a que se le perciba como un "tipo duro". "El carácter no es gritar y estar amenazando. El carácter es la historia de cada quien y en eso puedo demostrar que tengo más carácter y trayectoria", ha dicho Colom. Fue director del Fondo Nacional para la Paz (1991-1997), una entidad ideada por el Fondo Monetario Internacional para agilizar la inversión en infraestructura, y se constituyó en una especie de súper ministro con un importante porcentaje del presupuesto nacional a su disposición durante esos años. El área de acción de dicho fondo se concentró en el oeste del país, donde la guerra civil (1960-1996) causó más estragos y donde vive la mayoría de la población indígena que representa el 42% de los guatemaltecos. Es allí donde Colom tiene su bastión electoral. No sorprende que uno de sus últimos mítines haya sido en Nebaj, un poblado indígena donde Pérez fue comandante militar y donde el ejército masacró decenas de aldeas. El mensaje que Colom llevó a sus seguidores estaba claro: "votar por un militar es volver al pasado" de guerra y muerte que dejó el conflicto armado: 200.000 muertos o desaparecidos y 1,5 millones de desplazados, en su mayoría mayas. La imagen de probidad sin mancha de la que Colom presumió tras una impecable gestión en el Fondo Nacional para la Paz cayó por los suelos cuando en 2004, después de haber perdido la carrera por la presidencia, fue acusado de recibir el equivalente a unos 66.000 dólares del entonces jefe de la oficina de recaudación tributaria, Marco Tulio Abadío, a través de la ONG "Amigos en Acción". En su momento, Colom se defendió diciendo que había creído que Abadío era "un empresario exitoso" que quería contribuir con su campaña. El tribunal que conoció el caso absolvió de culpas a Colom.

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