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Los salvadoreños rinden honor a su platillo más famoso: la pupusa

Agencia AFP. Desde San Salvador. | 8 de Noviembre de 2007 a las 00:00
La pupusa, el platillo más salvadoreño, objeto de un contencioso con Honduras que disputó su denominación de origen, será honrada y degustada con fruición el 11 de noviembre, su Día Nacional. Esta tortilla de masa de maíz o arroz tradicionalmente rellena de queso, frijoles fritos o chicharrón (una carne de cerdo frita y molida), ha ido evolucionando con los gustos y ahora pueden saborearse variedades que van desde el ayote (calabacín), a los camarones o el pavo. "La pupusa es parte del patrimonio de los salvadoreños y los visitantes extranjeros que la conocen es lo primero que buscan degustar al llegar al país", aseguró el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura), Federico Hernández. Calcular el número de pupuserías (lugar donde se hacen las pupusas) que existen en el país es una tarea imposible, pues proliferan por doquier. Y es un alimento al alcance de todos los bolsillos: desde 15 centavos de dólar, hasta los 2,50 dólares por las especiales. Doña Claudia Escobar, de 58 años, es una de las más antiguas 'pupuseras' en la villa de Ayutuxtepeque, a unos 5 km al norte de San Salvador, y recuerda cómo las pupusas le han traído fama a su vida. "La buena pupusa debe ser deliciosa y cómoda (barata) porque es una comida popular, que la come el rico como el pobre", dijo doña Claudia a la AFP mientras junto a otras tres mujeres, sus empleadas, atiende la pupusería "El Buen Gusto". Usando un par de comales (planchas ovaladas hechas de barro) y leña para cocer las pupusas, doña Claudia elabora a diario, aproximadamente, unas 700, pero en días "buenos" la cantidad se puede duplicar. Ahora, la mayor parte de las pupuserías han dejado la leña y han optado por utilizar el gas propano para cocer las pupusas, que se degustan acompañadas de repollo picado y encurtido, y salsa de tomate. Doña Esperanza Cosme, de 51 años, es una de las más expertas pupuseras en el 'pupusódromo' de Olocuilta, a 22 km al sur de San Salvador, un lugar que alberga a medio centenar de estos establecimientos. Aquí, la competencia por la clientela es grande, tanto que las mujeres salen a la calle en busca de clientes. "Yo no sé desde cuándo existen las pupusas en El Salvador, hay mucha gente que por generaciones se han dedicado a este negocio y yo soy una de ellas. Mi madre me dejó el negocio y yo se lo voy a dejar mis hijos para que sigan adelante con la tradición", dice entre sonrisas doña Esperanza mientras con destreza arroja una "superpupusa" a una plancha de acero. A inicios de 2005, el Congreso emitió un decreto para designar a la pupusa como "plato nacional de El Salvador, en razón de su procedencia autóctona y aceptación popular" y estableció que el segundo domingo de noviembre de cada año sea el "Día Nacional de la Pupusa". "Con eso dejamos claro a Honduras que la pupusa es netamente salvadoreña", dijo a la AFP el diputado Humberto Centeno, tras recordar que a mediados de 2004 los hondureños reclamaron este plato como suyo. Este año, el Día de la Pupusa es el domingo 11. El fenómeno de la emigración ha hecho que en los últimos años muchos empresarios salvadoreños hayan apostado por la exportación de las pupusas, sobre todo para calmar la nostalgia de los 2,5 millones de compatriotas que viven en Estados Unidos. Cifras del ministerio de Economía señalan que las exportaciones de pupusas a Estados Unidos alcanzaron en 2006 los 779.967 dólares, mientras que hasta julio de 2007 ya se habían exportado a ese país pupusas por valor de 538.000 dólares.

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