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Aumenta el uso de fusiles en crímenes cometidos en Honduras

Tegucigalpa. Agencias | 23 de Enero de 2017 a las 12:22

La criminalidad común y organizada ha pasado del uso de armas de fuego “hechizas” o caseras (tipo chimbas) y armas cortas, pistolas o revólveres hasta utilizar con más frecuencia el arma tipo fusil o de largo alcance, según registros de la Policía Nacional, Dirección Policial de Investigaciones (DPI) y análisis científico técnicos del Centro de Medicina Legal y Ciencias Forenses del Ministerio Público (MP).

El arma más usada para matar en Honduras sigue siendo la pistola calibre 9 milímetros, pero en la actualidad se ha detectado un fenómeno y es que cada día aparecen en escenas de crímenes y decomisos más armas de grueso calibre, con características altamente destructivas y explosivas. Estos instrumentos de muerte hoy son sujeto de investigaciones en crímenes de alto impacto y homicidios múltiples (masacres), revelaron a LA TRIBUNA los entes de seguridad y justicia del país.

Los calibres de mayor participación en los homicidios de todo tipo son nueve milímetros, calibre 38, el 40 y el 5.56 por 45 milímetros, así como el 7.62 por 39 milímetros, que es el proyectil que utiliza el AK-47 y se suma a las armas comúnmente involucradas en masacres y sicariatos. Figuran también los fusiles como M-16, AR-15, ametralladoras y similares, comercializados únicamente para uso policial y militar.

Lo anterior, es una clara tendencia en las muertes violentas, según lo que se ha comprobado tras las investigaciones de agentes policiales de la DPI, de la Agencia Técnica de Investigación (ATIC) y de los informes de análisis de pruebas científicas y técnicas del Laboratorio de Balística de Medicina Forense en el MP.

Un fusil es un arma de fuego portátil de cañón largo, que dispara balas de largo alcance, creada con propósitos ofensivos; es el arma personal más utilizada en los ejércitos desde el final del siglo XVII. Se acostumbraba fijarle una bayoneta (machete o cuchillo) para la lucha cuerpo a cuerpo, pero ya es obsoleta y no se usa.

En la reciente captura de 18 miembros de la pandilla 18, involucrados en el crimen del periodista Igor Padilla, la mayoría de las armas decomisadas fueron fusiles y de largo alcance.

En la reciente captura de 18 miembros de la pandilla 18, involucrados en el crimen del periodista Igor Padilla, la mayoría de las armas decomisadas fueron fusiles y de largo alcance.

DATOS POLICIALES

Desde el 2016 a la fecha, la Policía Nacional decomisó 5,119 armas de fuego, de estas 535 de uso prohibido, según el Sistema Estadístico Policial en Línea (Sepol).

De los decomisos, el 53 por ciento fueron del tipo pistola, 27 por ciento, revólver; 9 por ciento fusil, 6 por ciento escopeta, el 4 por ciento armas de fabricación casera (chimbas) y 20 ametralladoras. Asimismo, se logró decomisar un total de 17,963 municiones. El mismo año, el decomiso de armas blancas fue de 2,282, entre estas, cuchillos, machetes y otras punzocortantes.

En lo que va del 2017, según Sepol, el número de armas blancas decomisadas son 88, armas de fuego 313 y armas prohibidas 35.

Tanto los agentes policiales como investigativos promedian que en el país circulan casi un millón de armas ilegales, con las que en su mayoría se han cometido y hasta se siguen cometiendo delitos, ya que el 80 por ciento de los robos, asaltos, sicariatos y otras muertes se producen con armas de fuego casi siempre ilegales.

Esas armas han sido incautadas a bandas criminales, grupos del crimen organizado y el narcotráfico, y las pandillas Mara “Salvatrucha” y Barrio 18, entre otros grupos delictivos en el Distrito Central, los departamentos de Yoro, Atlántida, Colón, Santa Bárbara, Lempira, Copán, Comayagua, Francisco Morazán y Olancho.

El subcomisionado de la Policía Nacional, Luis Osabas, portavoz de la Secretaría de Seguridad, dijo a LA TRIBUNA que el tema del tráfico ilegal de armas no es solo un problema de Honduras, sino que debe entenderse como uno internacional y a nivel regional, entre los países de Centroamérica.

Agentes policiales continúan incautando armas que se distribuyeron para ser usadas en conflictos armados o de grupos guerrilleros en Nicaragua, El Salvador y Guatemala.

“Una vez que estos conflictos se desarticularon, las armas (fusiles o de largo alcance) continuaron en funcionamiento; a pesar del tiempo, todavía están en condiciones operativas y funcionales”, explicó.

“Las medidas de seguridad, y no solo de la Policía Nacional, están incautando estas armas, el ejemplo es claro con la reciente detención del grupo de personas involucradas en un crimen (periodista Igor Padilla), en posesión de armas ilegales que no son de tipo comercial”, explicó.

Osabas confirmó que los decomisos comunes de armas son de calibres 5.56, es decir, los utilizados para armas tipo fusiles M-16, AR-15 y AK-47 por ser más potentes, incluso han encontrado armas que son aún más potentes, llamadas de asalto o remanentes de estas.

Sobre la circulación de casi un millón de armas ilegales, el subcomisionado refirió que son cifras proyectadas, de acuerdo a la cantidad de armas que se incautan, pero aclaró que no tienen una cifra exacta, por lo que el dato se mantiene como una aproximación.

Las “chimbas” ahora son utilizadas por personas de bajos recursos; esta fue decomisada en un caso donde murió una niña que supuestamente se disparó por accidente.

Las “chimbas” ahora son utilizadas por personas de bajos recursos; esta fue decomisada en un caso donde murió una niña que supuestamente se disparó por accidente.

BALÍSTICA FORENSE

El Laboratorio de Balística en el Centro de Medicina Legal y Ciencias Forenses, adscrito al Ministerio Público (MP), en el 2016 registró un total de 3,619 casos de armas utilizadas en varios crímenes. De este total, se analizaron 2,100 armas para la solución de casos en el proceso investigativo que realizan los fiscales.

El 42 por ciento fueron pistolas, 35 por ciento revólver, 9 por ciento fusiles, 7 por ciento armas de fabricación casera, que representan 147 armas ilegales; 6 por ciento escopetas y 1 por ciento subametralladora, todas usadas en homicidios o tentativas de homicidio.

Al igual que en la Policía Nacional, en Medicina Forense también asombra el fenómeno en el uso de los fusiles en varios casos de muertes, incluso, a opinión de los expertos “la chimba” o arma casera, que en el pasado era más usada por mareros, ahora es portada por personas de bajos recursos, como para adquirir una pistola, tal es el caso reciente, que aún está en impunidad, de una niña que se disparó en el rostro supuestamente de manera accidental, cuando manipuló el artefacto propiedad del padre.

En Honduras, Medicina Forense solo cuenta con dos laboratorios de balística para analizar la evidencia de todas las escenas de los crímenes, uno en Tegucigalpa para la zona central y sur, otro está en San Pedro Sula para la zona norte. La demanda en pericias es alrededor de 2 mil armas de fuego que cada laboratorio debe revisar al año, es decir, que en total la carga sobrepasa los 5 mil casos.

Los expertos en balística lamentan que solo un 20 por ciento de las armas que llegan al laboratorio está inscrita en el Registro Nacional de Armas, es decir, que el 80 por ciento no están debidamente matriculadas o digitalizadas.

Según el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), en Honduras, en promedio hay en el país aproximadamente 600 mil armas de fuego y se estima que un millón 200 mil son de uso prohibido, pero están en manos de la población y están vinculadas en actividades ilícitas.

La directora del Instituto Universitario en Democracia Paz y Seguridad (Iudpas), Migdonia Ayestas, señaló que “cuando se habla de tráfico y uso ilegal de armas, los estudios e investigaciones hechas a nivel internacional indican lo difícil que es el rastreo de cuáles armas son las ilegales, porque no se hacen los suficientes cateos, registros, vedas en el tema de armas”.

“Se establece que de acuerdo al número de armas registradas en el país, el doble están circulando de manera ilegal”, explicó.

Respecto al incremento de muertes en las se ha hecho uso de armas tipo fusiles, refirió que el problema se centra “en el tráfico ilícito de estas armas que ingresan en el país, para que estén bien armados los grupos delictivos”, que lamentablemente, en algunos casos, tienen mejor logística y armamento que las mismas instituciones estatales.

“Es importante una ley de uso, portación de armas de fuego y municiones, en la actualidad es una ley muy permisiva, nos permite registrar cinco armas por persona, pero hoy en día no se sabe qué tipo de armas tiene cada persona”.

“El observatorio intentó en principio identificar el tipo de arma por cada homicidio, pero al buscar la información, era casi inexistente o específica, aunque hay muchas escenas de crimen que siempre evidencian armas automáticas o de largo alcance, las de rapidez y precisión, pero esa identificación por cada homicidio es una tarea pendiente”, dijo.


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