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El Salvador: el turno del ofendido

Por Orlando Oramas León. Diario Granma, Cuba. | 14 de Noviembre de 2007 a las 00:00
El Salvador es prácticamente el único país de Centroamérica donde gobierna la extrema derecha, cuyo servilismo a Estados Unidos le llevó a ser también el único de Latinoamérica en enviar tropas al genocidio en Iraq, y a ser refugio de connotados terroristas y mercenarios, como Luis Posada Carriles y su compinche Francisco Chávez Abarca. Pero el partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) ve con preocupación el avance del FMLN y la aceptación en la población de su recién proclamada candidatura presidencial de cara a los comicios del 2009. En el estadio Cuscatlán de San Salvador, colmadas sus tribunas que no dieron abasto ante las miles de personas que asistieron a la convocatoria, el FMLN proclamó al periodista Mauricio Funes como su candidato a la presidencia, y al ex comandante guerrillero Salvador Sánchez Cerén, su compañero de fórmula para la vicepresidencia. Funes, periodista conocido por sus críticas al gobierno, resultó la personalidad más popular entre 26 ubicados por una encuesta sobre intención de voto, lo cual ha puesto nerviosa a la cúpula arenera, heredera de la guerra sucia de Washington y estrechamente vinculada a los escuadrones de la muerte que enlutaron a miles de familias salvadoreñas y asesinaron a monseñor Oscar Arnulfo Romero. El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional va en busca de la presidencia por cuarta ocasión, y esta vez se anticipó a la derecha en momentos en que la batalla ofrece perspectivas nuevas en la correlación regional e internacional, y sobre todo, cuando en el plano interno la mayoría de la población resiente las políticas entreguistas y excluyentes del partido oficial. La marginación, secuela del neoliberalismo aplicado por ARENA, expandió el fenómeno de las maras. Funes declaró ante la multitud que impulsará una fuerte inversión social para superar la pobreza y enfrentar la galopante delincuencia en la que sobreviven miles de jóvenes en pandillas juveniles, un fenómeno ante el cual han fracasado las políticas areneras de "mano dura", muchas veces saldadas con ejecuciones extrajudiciales. Resulta entonces una gran ironía que el gobierno del presidente Antonio Saca, alabardero de Bush, sea el próximo año anfitrión de la XVIII Cumbre Iberoamericana, que tendrá a la juventud como tema central en la agenda de los mandatarios. Son las políticas areneras las que han forzado la emigración de buena parte de la juventud salvadoreña, mientras otros, marginados y olvidados, no tienen otra opción que integrarse a las maras o pandillas juveniles. Es ARENA responsable por la cultura de violencia imperante en ese país, donde15 años después de los acuerdos de paz cobra más bajas diarias que durante aquella cruenta guerra alimentada por Washington. El año pasado se registraron 3 928 muertes violentas y el 2007 va camino de situar al llamado Pulgarcito de América a la cabeza de las tasas de homicidio del continente, cual expresión del fracaso de estrategias oficiales de represión, pero sobre todo por el abandono social durante más de tres lustros de regímenes de ARENA. El fin de la guerra civil no aseguró la paz social, resquebrajada por la aplicación de políticas neoliberales de privatización y apertura al capital extranjero, que incidieron todavía más en los sectores más necesitados. Al respecto el candidato del FMLN subrayó que fortalecerá el papel del Estado como conductor, un giro en sentido opuesto a lo aplicado durante todos estos años en los que se ha privatizado casi todo (banca, telecomunicaciones, energía), y lo poco que queda: hospitales públicos, el seguro social y el servicio de agua y alcantarillado están ya en la mira privatizadora de Saca y su entorno. El FMLN acabará con los privilegios que "enriquecen más a unos pocos", y renunciará "al servilismo que ha caracterizado a los gobiernos de ARENA con Estados Unidos", dijo Funes. Al respecto anunció que concluirá con el envío de tropas a Iraq y reorientará la política exterior, dependiente hoy de los dictados de la Casa Blanca. La reacción de Saca y su camarilla de derecha no se hizo esperar. Como ha sido usual, ARENA relanzó la perenne campaña de mentiras y amedrentamiento a la población. Ya en las elecciones anteriores lo hicieron con éxito y esgrimieron el chantaje de que EE.UU., cortaría las remesas de los casi dos millones de salvadoreños en ese país como represalia frente a una eventual victoria del FMLN. Pero aunque no fue un comunista quien dijo que no se puede mentir a todo el mundo todo el tiempo, bien pudiera estarse abriendo paso la verdad en El Salvador, reducto de una ultraderecha cómplice del terrorismo, que más pronto que tarde será desplazada del poder por ese aguerrido pueblo, un día preconizado ya por Roque Dalton.

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