Ministro de Justicia descarta eventual repunte de la violencia en El Salvador

San Salvador. Agencia PL. | 20 de Marzo de 2017 a las 10:12

Las autoridades judiciales de El Salvador descartaron este lunes un eventual repunte de la violencia, aunque admitieron que se avecinan tiempos difíciles que requerirán cohesión y perseverancia.

El ministro de Justicia y Seguridad Pública, Mauricio Ramírez, instó al pueblo a no dejarse desanimar por incidentes como el tiroteo del pasado miércoles en el Centro de San Salvador, que dejó seis muertos, pues las estadísticas son favorables.

De hecho, este año los homicidios bajaron de 22 diarios a apenas ocho, gracias a las labores de prevención social y a la adopción de medidas extraordinarias, que incluyen la militarización de las zonas tomadas por las maras (pandillas).

Para muchos, los hechos que estremecieron al país la semana pasada hacen sospechar en una violencia pre-fabricada para sembrar la inseguridad y torpedear al gobierno, de cara a las elecciones de diputados, alcaldes y concejales en 2018.

Sin admitir tal hipótesis, Ramírez reconoció que la sociedad tendrá que enfrentar situaciones duras, aunque con unidad y ánimo podrán superarlas satisfactoriamente, pese al boicot de quienes tienen intereses en juego.

Por lo pronto, las autoridades lidian con la insatisfacción de los comerciantes del Mercado Central por la suspensión temporal de los vigilantes privados, pues estiman que la policía cuida las instalaciones, pero no la mercancía.

Sin embargo, la medida simplemente cumple con la Ley de Servicios Privados de Seguridad, que suspende preventivamente a los guardias independientes para investigar el enfrentamiento, porque algunos estuvieron involucrados

Fuentes allegadas aseguraron a Prensa Latina que muchos de esos vigilantes están relacionados con los mareros que extorsionan a los comerciantes, y sacarlos de circulación ahora prevendría posibles acciones de venganza.

Además, existe precedente de vínculos entre partidos políticos de la oposición y ciertas estructuras criminales, un peligroso contubernio que suele renovarse con fines electorales en tiempos de campaña.