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Parálisis en sistema de salud pública de Panamá

Por Leonel Nodal, agencia PL. Desde ciudad Panamá. | 25 de Noviembre de 2007 a las 00:00
La parálisis del sistema de salud pública de Panamá se adentró en su cuarta semana, sin que gobierno y médicos en conflicto coincidan en el diagnóstico y la terapia apropiados para salir de la crisis. A primera vista, el paro de los más de cinco mil médicos generales, especialistas y odontólogos de hospitales del Ministerio de Salud (MINSA) y la Caja de Seguro Social (CSS), iniciado el 6 de noviembre, tenía como causa un reclamo de aumento de salarios. Desde ese día las consultas externas quedaron vacías, las cirugías concertadas previamente fueron canceladas y solo había atención médica en salas de emergencia, pacientes de postoperatorio y enfermos hospitalizados. Los galenos sorprendieron a sus empleadores con una demanda de aumento salarial del 60 por ciento, lo que tuvo un impacto semejante a una brusca subida de fiebre por un brote de sarampión. A decir verdad, la dirigencia de la Comisión Médica Negociadora Nacional (COMENENAL) presentó síntomas de que venía incubando un fuerte virus de protesta, cuando advirtió que a gremios como el de las enfermeras le concedieron incrementos del 70 por ciento. Tal como suele ocurrir en algunas consultas, las autoridades sanitarias aconsejaron reflexión ante un reclamo tan exagerado, como una orden de reposo y aspirina para bajar la fiebre. En los días siguientes el conflicto se agravó, la temperatura subió a niveles insospechados, al punto de que el gobierno amenazó con descontar los días no trabajados, contratar personal para sustituir a los ausentes, e incluso traer médicos del extranjero. Lejos de debilitarse, el virus de la protesta se tornó más agresivo, cuando los médicos acusaron a las autoridades sanitarias de tener planeada la privatización del sistema público de salud, lo que se reveló como causa oculta y más profunda de la parálisis. El cuadro clínico se tornó tan complicado que el presidente Martín Torrijos canceló su ida a la Cumbre Iberoamericana de Chile y a una cita de la Internacional Socialista en Londres, para seguir de cerca la evolución de la crisis, urgida de remedios eficaces. Negó enfáticamente que la idea de privatizar fuera real y dijo que usaría todas sus facultades para garantizar las labores en el sector. Sin embargo, la dirigencia de la COMENENAL develó como un caso de privatización encubierta el sistema de contrato con fondos públicos de servicios asistenciales a una entidad privada, que a su vez impone a los médicos menores salarios y más obligaciones. La publicación del borrador de un proyecto de ley gubernamental para concentrar la prestación de los servicios de salud en la Caja del Seguro Social, mientras el MINSA asume un papel orientador, puso en tensión a toda la sociedad, que ahora pide aclaraciones. El gobierno entiende que la rigidez que aqueja a los médicos impide hacer efecto a su receta de un 12 por ciento de aumento salarial -considerado el único remedio disponible-, mientras los galenos apenas bajaron al 50 por ciento. La ministra de Salud, Rosario Turner, dijo que el paro provocó hasta ahora la suspensión de más de 478 mil citas médicas y cerca de dos mil cirugías en las instalaciones hospitalarias del país y pérdidas económicas superiores a los siete millones de dólares. Entidades empresariales, colegios profesionales, sindicatos y hasta la Iglesia Católica reclaman un remedio urgente, mientras la salud de la Nación ingresa en terapia intensiva sin que autoridades sanitarias y galenos concuerden en cómo van a resolver el caso.

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