Escúchenos en línea

Menchú dice que nuevo gobierno de Guatemala nace contra la pared

Agencia DPA. Desde Málaga, España. | 29 de Noviembre de 2007 a las 00:00
Rigoberta Menchú fracasó en su intento de convertirse en la nueva presidenta de Guatemala, pero eso no ha mermado su fuerza en la lucha por los derechos indígenas emprendida hace mucho tiempo, y vaticina una “renovación de la lucha índigena” en la que la mujer jugará un papel cada vez mayor. “Tengo la esperanza de que la gente ha empezado un camino político”, dice refiriéndose a quienes ella ha dado la voz, a la población indígena. Hay más funcionarios indígenas e instituciones indígenas que han cobrado una gran fuerza en Guatemala, donde son en torno al 42 por ciento. Menchú se encuentra estos días en España, donde ha sido invitada a participar en el II Encuentro Sociedad del Conocimiento y Ciudadanía, que promueve la Consejería de Innovación del gobierno regional de Andalucía, y en Málaga, vestida con su traje de colores y su pañuelo a modo de diadema, esta indígena maya de la etnia Quiché es la ponente a la que todos quieren ver. “Todos los gobernantes de América Latina utilizan los pueblos indígenas en declaraciones pero no en la práctica”, se queja, y clava sus ojos oscuros en los de su interlocutor. La aprobación por la Asamblea General de la ONU en septiembre de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas les ha dado aliento. Pero Menchú llama a la volunta política para su aplicación. Ahora, explica con un tono de voz suave y de forma pausada, el gobierno de Álvaro Colom, que asumirá la presidencia de Guatemala el próximo 14 de enero, tras salir vencedor en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales a principios de este mes, tendrá que demostrar si su discurso es coherente o no. “Este gobierno está contra la pared”, dice refiriéndose al Ejecutivo que formará Colom, que ha prometido que trabajará por los indígenas. Esta promesa la hizo también esta semana durante su visita a Madrid, en la que se vio con el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Cuando asuma se verá si “de veras va a hacer una política progresista sobre los pueblos indígenas o simplemente va a ser un espejo de ventanillas indígenas”, explica la Premio Nobel de la Paz. Lo de las ventanillas no es más que contratar, por ejemplo, a una mujer para que represente a las mujeres indígenas, dice. Rigoberta Menchú lleva años luchando por los excluidos de su país. Nació el 9 de enero de 1959 en la aldea Laj Chimel, en el departamento occidental de Quiché, donde los militares, a finales de los 70 y comienzos de los 80, arrasaron con comunidades completas como parte de la lucha contrainsurgente. La historia de su familia es la historia de la tragedia. El Ejército asesinó a dos de sus hermanos, su padre murió -junto a otros 36- en la masacre de la Embajada de España en 1980. Su madre fue secuestrada ese mismo año y nunca más se volvió a saber de ella. Tras el paso de los años, el panorama que dibuja de su país sigue siendo desolador: “la gente abandonada, la gente con desnutrición crónica, muchas mujeres no van a dar a luz, abortan en camino por falta de salud, hay mucha pobreza”, dice la dirigente indígena.

Descarga la aplicación

en google play en google play