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Enorme pasión por el Himno Nacional en Guatemala

Ciudad Guatemala. Agencia PL | 24 de Octubre de 2017 a las 11:41

Con la mano derecha en el corazón, los guatemaltecos entonan actualmente con mayor devoción la letra de su Himno Nacional, una creación del poeta cubano José Joaquín Palma con la musicalización del compositor local Rafael Álvarez Ovalle.

ÂíGuatemala feliz...! que tus aras/no profane jamás el verdugo;/ni haya esclavos que laman el yugo/ni tiranos que escupan tu faz..., así comienza la letra de la composición venerada cada 24 de octubre por todos los hijos de la tierra del Quetzal en homenaje al natalicio de Álvarez Ovalle.

Junto al Escudo de Armas, el Quetzal, la Monja Blanca, la Ceiba y la Marimba, el Himno Nacional es un símbolo patrio muy respetado. Encierra una historia accidentada y hasta misteriosa.

Según sus estudiosos, en julio de 1896 el entonces presidente guatemalteco José María Reina Barrios impulsa un concurso para dotar al país de una melodía que responda a los intereses del pueblo.

Hasta ese momento, existía un llamado Himno Popular del poeta Ramón Molina con música de Álvarez Ovalle y, aunque se cantaba, no lo consideraban una composición patriótica.

Es así que en la noche del domingo 14 de julio de 1897 se estrena definitivamente en el desaparecido teatro Colón los compases de la pieza ganadora, con letra anónima y musicalizada también por el prolífico maestro comalapense.

Según cuenta el cronista de la ciudad de Guatemala, Miguel Álvarez, escolares y pueblo entonaron con encendido patriotismo la melodía, pero la identidad de Palma permanecería en el más absoluto anonimato hasta julio de 1911, cuando decidió aceptar públicamente lo que ya muchos imaginaban.

Entonces, Guatemala rindió al glorioso poeta un apoteósico homenaje, colocando sobre su cabeza una corona con lauros de plata y olivos de oro. Días más tarde, el 2 de agosto, falleció.

La letra del Himno Nacional se mantuvo inalterable hasta el 26 de julio de 1934, cuando el dictador Jorge Ubico Castañeda le manda a hacer algunas variaciones porque, a su juicio, contenía alusiones agresivas a España.

El filólogo y educador José María Bonilla Ruano tuvo a su cargo las reformas hasta dejarlo como se canta en la actualidad.

En 1984, el gobierno militar de Oscar Mejía Víctores instituyó el 24 de octubre como Día del Himno Nacional, en honor del natalicio de Álvarez Ovalle.

Desde entonces, y en las más diversas versiones, sinfónica, a capella, con marimba o guitarra eléctrica, un coro ferviente cierra el Himno, refiriéndose al también símbolo patrio, el Quetzal:

Ojalá que remonte su vuelo/ más que el cóndor y el águila real!/y en sus alas levante hasta el cielo/ Guatemala, tu nombre inmortal.


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