Escúchenos en línea

Es imposible separar a siamesas guatemaltecas

ACAN-EFE. Desde Ciudad de Guatemala. | 29 de Enero de 2008 a las 00:00
Los médicos guatemaltecos que atienden a las siamesas nacidas en la capital de Guatemala la semana pasada unidas del tórax, aseguraron este martes que es imposible separarlas debido a que comparten el corazón. El jefe del servicio de pediatría del estatal Hospital Roosevelt, Mario Herrera, dijo a periodistas que los análisis practicados a las menores determinaron que “no hay posibilidades de separación”, porque comparten una sola aurícula y un ventrículo. “Es imposible realizarles una cirugía de separación, porque prácticamente comparten el mismo corazón”, explicó Herrera. María Esperanza y Bernarda Esperanza nacieron el pasado jueves en la sala de partos del Hospital Roosevelt, luego de una operación de cesárea practicada a Josefina Mash, una joven mujer de escasos recursos. Las niñas, que nacieron de forma prematura debido a una complicación cardiaca, pesaron entre 3.7 y 4.18 libras (1.67 y 1.89 kilos) y, según los galenos “se encuentran estables”, aunque son mantenidas bajo vigilancia médica permanente. El vicepresidente de Guatemala, Rafael Espada, especialista internacional en cirugía cardiovascular y quien acudió al centro asistencial para conocer el caso de las menores, declaró a medios locales que se han hecho consultas con médicos estadounidenses, los que han coincidido en que no existen posibilidades de separación. Espada ofreció apoyo a la madre de las pequeñas, a quien advirtió que el cuadro médico es delicado. Por su parte, Mash, quien también es madre de otras tres niñas de 8, 6 y 4 años, dijo a la prensa que dejará “en las manos de Dios” el futuro de las “Esperancitas”, como los medios locales han dado en llamar a las siamesas. Este es el cuarto caso de siamesas que nacen en Guatemala desde 1985. En ese año, un grupo de médicos del estatal hospital San Juan de Dios, mediante una cirugía especial, separó a dos niñas unidas por el tórax y el abdomen, pero ambas fallecieron al finalizar la operación. El 6 de agosto de 2002, médicos del Hospital Mattel de la Universidad de California (EE.UU.) separaron con éxito a María Teresa y María de Jesús, bautizadas como “las Mariítas”, unas siamesas guatemaltecas que nacieron unidas por la cabeza en una comunidad del sur del país. Las pequeñas, que ahora tienen seis años, se recuperan lentamente con procesos especiales de rehabilitación y los expertos que las atienden confían en que lleguen a tener una vida normal. En agosto del año pasado, médicos del Hospital Roosevelt separaron con éxito a las siamesas Angela Leticia y Angela Corina Piló Xicay, que habían nacido unidas por el tórax, aunque la segunda de las pequeñas murió horas después de la intervención.

Descarga la aplicación

en google play en google play