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Fracasó en CA política de mano dura contra «maras»

ACAN-EFE. Desde Tegucigalpa. | 30 de Enero de 2008 a las 00:00
Los gobiernos de Centroamérica han fracasado en sus políticas de "mano dura" contra las maras o pandillas criminales, que por lo general actúan con la complicidad de la Policía, según un estudio presentado en Honduras este miércoles. Guatemala, El Salvador y Honduras son los países donde más proliferan las maras, que actúan menos en Costa Rica y Nicaragua, indicó el estudio "Maras y pandillas, comunidad y policía en Centroamérica", realizado por la firma costarricense Demoscopía. El estudio se realizó en 2007 en esos cinco países y abarcó a 3,402 personas, entre mareros en libertad o presos, familiares suyos, vecinos, policías, pobladores, comerciantes y víctimas de asaltos, robos o extorsiones de maras. Este es el primer estudio regional sobre las maras, aseguró el director del proyecto de investigación, José Alberto Rodríguez, en la presentación del documento. El proyecto fue financiado por la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo y el Banco Centroamericano de Integración Económica, con el auspicio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La representante del PNUD en Honduras, Rebeca Arias, dijo que las maras se enmarcan en el "tránsito de la violencia política a violencia social" luego de las guerras en la región, y son fruto de la evolución de pandillas juveniles aisladas a "fenómeno criminal". Rodríguez explicó que en Costa Rica y Nicaragua no hay maras como organizaciones criminales, sino pandillas como asociaciones de jóvenes delincuentes, pero que están evolucionando hacia formas más violentas de acción. Sentenció que "las maras llegaron para quedarse", pues ya están "insertadas en el sistema económico y social de Centroamérica" como organizaciones jerarquizadas de venta de drogas, extorsiones, asesinatos o asaltos y que actúan con violencia extrema. Una conclusión del estudio, añadió Rodríguez, es que "han fracasado" las estrategias represivas de los gobiernos centroamericanos contra las maras, como las políticas de "mano dura" o "cero tolerancia" que culminan en redadas o encarcelamiento. Recordó que, incluso, en Honduras y Guatemala "fracasaron" campañas de candidatos presidenciales que ofrecieron "mano dura" contra los mareros. Según el estudio, la percepción sobre la carencia de programas y estrategias adecuadas para combatir las maras es del 91 por ciento en Costa Rica, 90 por ciento en Guatemala y Honduras, y 89 y 82 por ciento en El Salvador y Nicaragua. También refleja una "percepción de corrupción" de la Policía en su relación con las maras, mayor en Guatemala, Honduras y El Salvador y menor en Costa Rica y Nicaragua. Para el caso, en Honduras y Guatemala el 88 por ciento de entrevistados señaló que las maras pagan sobornos a policías; en El Salvador el 85 por ciento, en Costa Rica el 65 por ciento y en Nicaragua el 38 por ciento. La filtración de información y el encubrimiento son algunas acciones de policías en favor de las maras, e incluso en Guatemala se encontraron casos de policías que también son mareros. Rodríguez indicó que, según la investigación, el origen de las maras "no es una expresión de la pobreza", sino de "la vulnerabilidad de la juventud y de la falta de alternativas" para desarrollarse en la sociedad. Sostuvo que "es un mito" vincular las maras con la expulsión de inmigrantes centroamericanos desde EE.UU., y expuso que "ninguno" de los mareros entrevistados para el estudio era deportado. El origen de las maras "es endógeno" y el atribuirles un "factor de importación" produce un "desinterés en buscar las causas" en los propios países centroamericanos, aseveró.

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