La Alerta Alba-Keneth continúa en rojo en Guatemala

Ciudad de Guatemala. Por Maitte Marrero Canda/Agencia PL. | 10 de Agosto de 2018 a las 11:59

Los niños Alba Michelle y Keneth Alexis tuvieron un trágico final porque no fueron buscados en 24 horas; sin embargo, un programa que hoy lleva sus nombres cumple ocho años de ayuda a la familia guatemalteca.

Se trata de la Alerta Alba-Keneth, y en todo este tiempo permitió la recuperación de 31 mil 200 menores de edad reportados como sustraídos o desaparecidos, un esfuerzo interinstitucional de la Unidad Operativa liderada por Suilma Cano, quien se siente satisfecha con los resultados.

Desde su creación se han activado más de 39 mil alertas y un 80 por ciento terminaron de forma positiva, lo cual es un gran incentivo para seguir trabajando, afirmó.

En las acciones coordinadas participan la Procuraduría General de la Nación, el Ministerio Público, la Dirección General de Migración, la Policía Nacional Civil, el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Secretaría contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas, así como la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia.

Este viernes, las historias de Alba y Keneth volvieron a los medios de prensa para recordar a todos el nivel de violencia que se vive a diario en este país centroamericano.

La niña desapareció el 14 de junio de 2007, justo un día antes de que cumpliera nueve años de edad. Ante la denuncia, la policía tuvo que esperar de 24 a 48 horas para iniciar la búsqueda.

Alba, hija única, fue hallada poco después sin vida; su cuerpo estaba completamente destrozado, y le faltaban algunos órganos. Dos mujeres confesaron que la secuestraron para venderla en casi dos mil 500 dólares.

El caso de Keneth, de cuatro años de edad, ocurrió en 2009, a mediados de diciembre. Su cadáver apareció un día antes de la Nochebuena; había sido degollado y enterrado en el patio de una vivienda vecina.

Las personas involucradas admitieron que robaron al niño para ofertarlo en mil 300 dólares a traficantes. Las agresoras fueron sometidas a juicio y condenadas a 50 años de prisión en ambos procesos.

Cuatro años después de estos crímenes, el Congreso aprobó de urgencia nacional la Ley del Sistema de Alerta Alba-Keneth, la cual permanece disponible las 24 horas y los 365 días del año.

Entre los avances logrados desde entonces figuran la creación en 2016 de una fiscalía especializada en las investigaciones de menores desaparecidos con apoyo del Ministerio Público, y del Departamento de Investigación en Delitos de Niñez por parte del Ministerio de Gobernación, recordó Cano.

Asimismo, la Policía Nacional Civil fortaleció las operaciones tácticas, pues es la entidad de primera línea de acción ante la activación de una búsqueda y rescate, detalló.

En igual sentido, la Dirección General de Migración implementó los mecanismos de alertas en los puestos de control migratorio, fronteras, puertos y aeropuertos del país, en tanto la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia creó, en mayo del 2012, un boletín especial para la divulgación en corto tiempo de los datos referidos a un niño, niña o adolescente desaparecido.

En el plano internacional, el Ministerio de Relaciones Exteriores traslada la información a las embajadas y su red consular para ubicar a quienes pudieran encontrarse en tránsito o en otros países.

Actualmente, 74 desapariciones están siendo investigadas por la Fiscalía por estar relacionadas con algún delito y 58 menores que abandonaron la protección de los hogares a cargo de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia no han sido encontrados.

La alerta Alba-Keneth sigue encendida en Guatemala: Herlyn Grijalva, de 17 años de edad, podría ser la próxima víctima. Según su madre, la vio el miércoles último, cuando salió al colegio a entregar una tarea y le dio permiso más tarde para ir con sus amigas por un helado.

Su búsqueda ya está activada en el sistema; amigos y familiares pretenden hacer viral su foto en las redes sociales, pero conforme pasan los días se pierde la esperanza de encontrarla con vida.