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Ticos consumen menos gallo pinto

San José. Diario La Nación, de Costa Rica. | 9 de Febrero de 2008 a las 00:00
El gallo pinto, los frijoles recién hechos y el caldo de frijol están menos presentes en las mesas de las familias costarricenses, sobre todo de la zona urbana. Un estudio de las investigadoras Shirley Rodríguez González y Xinia Fernández Rojas aportó nuevos datos sobre la menor presencia de este alimento. Ambas trabajan en la Escuela de Nutrición de la Universidad de Costa Rica (UCR), donde han realizado diferentes estudios sobre el consumo de este producto. Para su nuevo trabajo tomaron una muestra de 475 familias de zona rural y urbana. Un grupo de 223 vivían en Jesús de Atenas (zona rural, Alajuela) y 252 en Tres Ríos de La Unión (muestra de la zona urbana, en Cartago). En cada casa, realizaron entrevistas a profundidad con la persona a cargo de preparar diariamente los alimentos. El estudio reveló un consumo de apenas 37 gramos por persona del hogar, cada día. Este consumo fue mayor en la zona rural con un rango de 46 a 25 gramos por día; mientras en la zona urbana fue de 37 a 23 gramos diariamente por persona. El consumo hallado por las investigadoras en este trabajo confirma la tendencia de una menor presencia de este alimento en las mesas de los ticos. La más reciente Encuesta Nacional de Nutrición, hecha en 1996, registró que un 96,7% de los costarricenses consumía frijoles. "Sin embargo, la cantidad y frecuencia con que se consumen ha venido disminuyendo. En el período comprendido entre 1966 y 1996 el consumo promedio de frijol pasó de 57 a 31 gramos por persona por día", reportó un estudio anterior hecho por Fernández Ahora, este estudio halló una cifra de 37,5 gramos por persona, muy lejana de los 57 gramos que consumían los abuelos. El trabajo profundizó en si las características del jefe del hogar y quien prepara el alimento inciden en un mayor o menor consumo de esta leguminosa. El estudio no halló ninguna asociación entre la cantidad consumida y la ocupación del jefe de hogar. Sin embargo, sí encontró una asociación con la ocupación de quien hace las comidas, por lo general una mujer. En la zona urbana, donde hay menos consumo de frijoles, la falta de este alimento se asoció con una mayor ocupación laboral de quien prepara los platillos. "Las campañas de promoción del consumo de frijoles deben considerar las diferencias geográficas, el nivel de escolaridad y la ocupación de quien prepara", aconsejaron las investigadoras. El frijol es una fuente de proteínas, hierro vegetal, fibra, ácido fólico, tiamina, magnesio, potasio y zinc. Estos son micronutrientes necesarios para el desarrollo y prevención de enfermedades.

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