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Panamá se vuelve campo de batalla entre policías y obreros

Ciudad Panamá. Varias agencias. | 13 de Febrero de 2008 a las 00:00
Miles de trabajadores del sector de la construcción, armados con palos y piedras, convirtieron el miércoles la capital panameña en un asolado campo de batalla tras bloquear las principales avenidas y dejar en jaque a la policía, durante la segunda jornada de protestas para exigir un reglamento de seguridad ante el auge en la construcción de rascacielos, en los que murieron 25 constructores en 2007. Al menos 14 policías heridos y casi 200 detenidos dejaron los violentos choques entre agentes y obreros de la construcción, quienes se tomaron diversas avenidas de la ciudad de Panamá donde se enfrentaban con palos, piedras y varillas de hierro a policías antimotines, que respondieron lanzando gases lacrimógenos, según fuentes de la policía y sindicales citadas por radioemisoras locales. Estas protestas estaban originalmente convocadas por el Sindicato Único de la Construcción y Similares (SUNTRACS) para quejarse contra el coste de la vida en Panamá y demandar medidas legales que aseguren la seguridad de los trabajadores del sector en el desempeño de su profesión. Los obreros de la construcción bloquearon desde primeras horas de la mañana las principales vías de a ciudad y los accesos a la capital, sumida en un caos de tráfico, lo que ha impedido la llegada de miles de personas a sus lugares de trabajo. A eta protesta se sumaron los estudiantes de la estatal Universidad de Panamá, que a última hora de la tarde de ayer y hoy por la mañana fueron dispersados por la policía con bombas lacrimógenas en el centro de la capital. La jornada de protesta se extendió hacia el mediodía a la provincia de Colón, 70 km al noreste de la capital, donde los obreros cerraron el paso hacia la Zona Libre de Colón, el principal puerto de reexportación de Latinoamérica, en la provincia de Chiriquí, frontera con Costa Rica, y en Coclé (centro) bajo una fuerte vigilancia policial. En Colón, hubo cierres de calles y choques entre los obreros de la construcción y la policía, con el resultado por ahora de dos efectivos policiales hospitalizados y un vehículo de las fuerzas de seguridad incendiado. Las protestas de este miércoles provocaron un caos vehicular en la capital y retrasó la llegada de miles de trabajadores y estudiantes a sus centros laborales y de educación, según reportes de emisoras locales. Los trabajadores se juntaron en grupos de 100 a 300 obreros en cinco zonas claves de la capital cerrando calles, improvisando barricadas e impidiendo el tráfico vehicular, incluso en el Corredor Sur, principal autopista que conduce al aeropuerto internacional de Tocumen. La capital panameña pasó de ser un caos de trafico a primeras horas de la mañana a un desierto de asfalto dominado por los trabajadores de la construcción, que sembraron las principales avenidas de la ciudad de barricadas, fuego y destrucción generalizada en una actitud más que agresiva hacia cualquier transeúnte. El martes, en un confuso incidente resultó muerto el dirigente del Sindicato Único de la Construcción (SUNTRACS), Airomi Smith, por herida de bala, presuntamente disparada por la policía. Un muerto, dos heridos y al menos 31 detenidos en la ciudad caribeña de Colón, además de violentos enfrentamientos en la capital, fue el resultado de la jornada de protesta convocada ayer La Policía admitió que uno de sus agentes disparó contra Smith, tras verse amenazado por un "tumulto" que intentó desarmarlo y siguiendo el "procedimiento policial" que prevé la ley en estos casos de violencia, según aseguró en un comunicado. El presidente Martín Torrijos trató de aplacar los ánimos y dijo hoy que ha ordenado una investigación con todo el rigor sobre la muerte del obrero Al Aromi Emoir Smith para conocer a ciencia cierta lo que pasó. Torrijos se solidarizó con los familiares del trabajador muerto e hizo un llamamiento a la cordura, para que sea la sensatez y la tolerancia las que imperen. Asimismo, funcionarios del gobierno dijeron que el reglamento de seguridad para la construcción de grandes obras será estudiado antes de ser emitido. El reglamento que debe ser aprobado por el Consejo de Ministros --según ha anunciado el gobierno-- obligará a nombrar decenas de inspectores, establecerá comités de vigilancia en los edificios y obligará a todas las constructoras a dotar a los trabajadores de equipos que eviten accidentes. Los obreros reclaman al gobierno el reglamento de seguridad debido a las muertes de trabajadores ocasionadas por caídas desde las alturas o sepultados por terraplenes en algunos de los proyectos de construcción de condominios y rascacielos. El secretario de salud ocupacional del Suntracs, Gregorio Guerrel, dijo a la prensa que cientos de obreros "no reciben equipos de seguridad" o las empresas entregan material defectuoso, usan andamios en mal estado o no colocan mallas de seguridad. "Un 98% de los proyectos carecen de oficiales de seguridad o medidas de protección" aseguró el principal líder del Suntracs, Genaro López. Aseguró que en el año 2006 murieron 29 obreros y en el 2007 fueron 25 por caídas desde los rascacielos, derrumbes y accidentes por malas conexiones eléctricas. En agosto pasado, los obreros Osvaldo Lorenzo y Luis Antonio Argüelles, también del SUNTRACS, murieron en enfrentamientos con integrantes de otro sindicato, del mismo sector, y la policía. "No solo estamos protestando por la falta de medidas de seguridad en nuestro trabajo, estamos protestando por el alza de la gasolina, por el alza de la canasta básica alimenticia, que ya no se aguanta", dijo a Acan-Efe el secretario de prensa del SUNTRACS, Raimundo García, al frente de una de las barricadas en una avenida central de la capital panameña. "Esto es la crónica de una muerte anunciada", dijo García, quien denunció que "hay una cantidad de trabajadores que se mueren por negligencia de las empresas sin que se establezcan responsabilidades". Gobierno preocupado El gobierno de Panamá advirtió que los choques protagonizados entre obreros de la construcción y la Policía ponen en riesgo las inversiones en el sector inmobiliario, uno de los principales motores de la economía del país. Estos enfrentamientos "muestran un país que no es el nuestro. No son nuestra realidad", afirmó en rueda de prensa el ministro panameño de Gobierno y Justicia, Daniel Delgado, quien aseguró que la población "rechaza estos actos de violencia". Delgado apuntó la "contradicción" entre estas acciones dirigidos por el SUNTRACS (Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares), que pone en riesgo un importante número de empleos en el sector de la construcción y de inversiones en el sector inmobiliario de las que se benefician directamente. Las inversiones "pueden verse afectadas precisamente por manifestaciones de este tipo por parte de aquellos que se ven beneficiados por estos empleos", añadió. El ministro aseguró que "no se permitirán" más actos de violencia y que se tomarán las medidas necesarias para garantizar que el derecho de la ciudadanía a circular libremente no sean afectado por las protestas. Lamentó la muerte del obrero Airomi Smith, que recibió una disparo en la espalda tras participar ayer en una protesta por el alto costo de la vida, reprimida por la Policía, pero aseguró que el hecho "no justifica nunca" la violencia ni atentar contra el orden público. Por su parte, el ministro panameño de Trabajo, Edwin Salamín, invitó, en la misma comparecencia, a los empleadores del sector de la construcción y al SUNTRACS a reunirse a partir del viernes próximo, en la Defensoría del Pueblo, para discutir los acuerdos laborales que aún los enfrentan, sobre salarios y seguridad laboral. El sector de la construcción registra una actividad creciente en Panamá, con millonarios proyectos de edificación de rascacielos en la ciudad, carreteras y la próxima ampliación del Canal interoceánico, al que se agregará un tercer juego de esclusas.

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