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Una historia de máscaras y bailes guarda artesano de la cultura salvadoreña

San Salvador. Agencia AFP. | 13 de Febrero de 2008 a las 00:00
Celio López ha dedicado más de la mitad de su vida a la cultura de El Salvador y es quizá el artesano más conocido del país, pues con su oficio de fabricación de pintorescas máscaras de madera para bailes tradicionales ha logrado mantener vivo lo autóctono, la mitología popular. Su taller artesanal, ubicado en el populoso barrio San Antonio Abad, en la periferia noroeste de San Salvador, es el lugar donde de las habilidosas manos de don Célio, de 45 años, surgen hermosas máscaras talladas en conacaste, cedro o árbol de pito (Bucare). Las máscaras, que desde hace 25 años fabrica el artesano salvadoreño, conllevan distintos temas, algunas son utilizadas en bailes tradicionales como el torito pinto, la danza del venadito y el baile de zope, e incluso para la representación de la danza de moros y cristianos. "Yo me inicié en la fabricación de máscaras y los disfraces de personajes por pura necesidad. En 1983 la falta de equipo para realizar bailes tradicionales me empujó a que yo mismo comenzara a tallar las máscaras y a elaborar la indumentaria", recuerda don Celio, quien desde joven gustó de participar en grupos de baile autóctono. Ese gusto por los bailes tradicionales y su necesidad de contar con equipo adecuado para las presentaciones en fiestas patronales en pueblos de todo el país, es lo que ha convertido a Celio en uno de los últimos artesanos dedicados a elaborar máscaras de personajes de la mitología local como la Siguanaba --una hermosa mujer que se transformaba--, el Cipitío --personaje alegre y errante que enamora a las mujeres--, el diablo o el Cadejo. "Todo este amor por las tradiciones lo heredé de mis padres, ellos también lo hacían, y yo tengo esta enorme satisfacción de que estoy ayudando a mantener viva nuestra identidad cultural pues nuestra propia cultura está desapareciendo y yo no quiero que eso suceda", señaló don Celio. Tallar una máscara de madera le lleva a don Celio entre dos y tres horas, pero luego debe de aplicar una resina para definir las facciones, para después proceder a pintarlas a mano. Todo el proceso le toma un día y medio. Su labor con las máscaras lo ha llevado a ser conocido en Costa Rica, Estados Unidos, Australia, Francia o Italia, por medio de salvadoreños residentes en esos países que se han llevado consigo esas artesanías, que pueden llegar a tener un costo de entre 25 y 50 dólares o más, dependiendo de qué máscara se trate. Pero el hombre no solo se ha dedicado a la artesanía, también gusta de los bailes autóctonos y cuenta con un grupo de 90 personas que realizan bailes tradicionales y casi todos son sus vecinos en el barrio de San Antonio Abad, quienes practicamente "se disputan" tener un puesto en ese grupo. Existen semanas en las que el grupo de Danza de San Antonio Abad no para de trabajar pues debe atender contratos en distintos pueblos. "Yo les voy enseñando a todos cómo se hacen los bailes, otros han aprendido a tocar los tambores o pitos que acompañan cada danza tradicional", sostuvo el artesano, cuyos cuatro hijos y su esposa están involucrados en la misma labor, por lo que confía que no se perderá su legado. "Las tradiciones no hay que dejarlas morir, son nuestra identidad, nuestra raíz, son una parte de ser salvadoreños", aseveró el maestro artesano.

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