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Otro día de obreros insurrectos en Panamá

Ciudad Panamá. Varias agencias. | 15 de Febrero de 2008 a las 00:00
Dos días después de los desórdenes que paralizaron la capital panameña, cientos de obreros de la construcción armados con piedras y palos, se lanzaron este viernes a las calles para cerrar avenidas, levantar barricadas y enfrentar a la policía antimotines, que arrestó a cientos de manifestantes. La policía panameña sofocó con contundencia y arrestos indiscriminados de transeúntes la rebelión de los obreros. Unidades antidisturbios de la policía dispersaron los brotes de protesta con disparos de gases lacrimógenos y procedieron a arrestar a cualquier transeúnte con supuesto aspecto de trabajador de la construcción. Al menos 287 trabajadores de la construcción han sido detenidos. Los medios locales han informado de al menos 16 obreros heridos, en su mayoría por disparos de perdigones, y también un agente policial, citando a la Cruz Roja. Los tres días de disturbios, a los que hoy se sumaron nuevamente grupos estudiantiles de la estatal Universidad de Panamá, han dejado hasta el momento un saldo de más de 700 detenidos, de los cuales a más de 500 se les ha impuesto una multa de 25 dólares a cada uno, de acuerdo con el sindicato. El primer vicepresidente y ministro de la presidencia, Rubén Arosemena, advirtió este viernes que "aplicarán la ley para restablecer el orden público". Desde primeras horas de la mañana, la ciudad se convirtió nuevamente en un campo de batalla entre los obreros y unidades policiales antidisturbios. Los trabajadores se enfrentaron con palos, piedras, bastones de acero e inclusive con palas a la policía, que usó granadas de gas lacrimógeno, perdigones y balas de goma para contenerlos. Las calles de la capital, con un tráfico totalmente colapsado a primeras horas de la mañana, pasaron a convertirse en un desierto en poco tiempo. En la Vía Israel en la zona oeste de la capital, donde se construyen una docena de rascacielos, los obreros lanzan piedras, palos y botellas de vidrio a la policía que repele la manifestación con granadas de gases lacrimógenos y balas de perdigones. Los obreros de la construcción agrupados en el poderoso e influyente Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción (SUNTRACS) han sacudido al gobierno de Martín Torrijos, paralizando el país con violentas protestas que dejaron un dirigente muerto, cientos de arrestos y decenas de heridos. Las protestas del viernes aparentemente han sido espontáneas y a espaldas del SUNTRACS, que se sumó al Gobierno al llamar a lo trabajadores a la calma Unidades antidisturbios de la policía dispersaron los brotes de protesta con disparos de gases lacrimógenos y procedieron a arrestar a cualquier transeúnte con supuesto aspecto de trabajador de la construcción. El ministro de Gobierno y Justicia, Daniel Delgado, y el dirigente del SUNTRACS Genaro López, desde un programa de televisión en el que participaban juntos a primera horas de la mañana instaron a los trabajadores a abandonar la violencia. Delgado, ha hecho un llamamiento a "respetar las reglas de la democracia" y no acudir "a situaciones de violencia". López se ha comprometido, no obstante, a "llamar a los compañeros para solucionar esta situación". Otros dirigentes del Sindicato dijeron en cambio que el sábado definirán "nuevas acciones de protesta" y la posibilidad de decretar una huelga general en unos 1,000 proyectos de viviendas, hoteles y rascacielos que ocupan a 80,000 constructores. Los participantes de la protesta exigen un reglamento de seguridad y una investigación independiente por la muerte de tres dirigentes sindicales, dos de ellos fallecidos el año pasado. El presidente Torrijos reiteró un llamado al "diálogo y la tolerancia" y confirmó que la Procuraduría investiga la muerte del dirigente Airomi Smith, herido en la espalda por un policía en un confuso incidente ocurrido el martes en la provincia de Colón, 70 kilómetros al noreste de la capital. La procuradora general, Ana Gómez, aseguró que el oficial sospechoso fue arrestado y acusado de asesinato. El SUNTRACS pidió al ministro del Trabajo, Edwin Salamin, la aprobación del reglamento de seguridad, así como la renuncia del ministro de Gobierno y Justicia, Daniel Delgado, y del jefe de la policía, Rolando Mirones. Además, piden un aumento general de salarios y el congelamiento de los precios de los alimentos. Mientras, el Consejo Nacional de la Empresa Privada, afirmó que los obreros usan como pretexto la muerte de un afiliado para demostrar falta de tolerancia y capacidad de diálogo. El presidente de la Cámara de Comercio, Domingo Latorraca, precisó que las empresas perdieron 15 millones de dólares con los disturbios del miércoles, sin sumar los destrozos a vehículos, mobiliario urbano, residencias y las propias obras en construcción. El diario derechista La Prensa acusó este viernes a los manifestantes de "comportamiento gangsteril" y advirtió que no se puede permitir "que cada vez que el SUNTRACS lo dispone, secuestre al país con acciones que rayan en lo criminal y su dirigencia siga decidiendo muy cómodamente cómo y cuándo alterar el orden público".

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