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Organismos humanitarios denuncian «severa crisis» de cárceles en El Salvador

Agencia AFP. Desde San Salvador. | 15 de Agosto de 2006 a las 00:00
La reciente fuga de 38 reclusos, las extorsiones que se planifican desde las cárceles y el constante decomiso de teléfonos celulares demuestran que el hacinado sistema penitenciario de El Salvador está "en una severa crisis", estimaron dirigentes de organismos humanitarios este martes. "El escenario que tenemos en las cárceles del país es complicado y refleja la severa crisis de un sistema obsoleto que no favorece la readaptación", declaró el coordinador de la Comisión de Derechos Humanos (CDHES), Miguel Montenegro, a los medios de prensa. El difícil panorama que afrontan los centros penales salvadoreños está a la luz desde el 8 de agosto, cuando 38 reos, en su mayoría pandilleros de alta peligrosidad, se fugaron de la cárcel de Cojutepeque, 35 km al este de San Salvador. Por la fuga masiva fue destituido el alcaide de Cojutepeque, Jorge Vargas, coronel retirado del ejército. Mientras, unos 400 pandilleros de la denominada Mara 18 fueron trasladados a diferentes cárceles del país. "El cambio de un funcionario, o el traslado constante de los presos de un penal a otro, no resuelve el panorama de crisis, y en el fondo demuestra la incapacidad de las autoridades para reorientar un sistema al que no se le ha puesto atención durante años", subrayó Montenegro. Por su parte, el coordinador del área de asuntos penales de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD), Nelson Flores, comentó a la AFP que la fuga de los reclusos "es la respuesta a un sistema represivo que no quiere premiar la buena conducta y no promueve la readaptación". "A los presos les están aplicando severas restricciones en sus visitas familiares, es por eso que buscan la fuga y lo más grave es que en esos se pone en duda incluso la conducta del personal de vigilancia de las cárceles", enfatizó. Las declaratorias de "estado de emergencia" en diferentes penales son constantes, la última y por espacio de cinco días se inició el lunes en el centro penal La Esperanza, más conocido por Mariona en la periferia norte de la capital. Tras una requisa realizada el lunes en el penal La Esperanza, la policía decomisó a los reclusos droga, armas artesanales, una granada de fabricación estadounidense M-67 y 22 teléfonos celulares, que serían usados para extorsiones. "El estado de emergencia en La Esperanza nos permitirá incautar todos los teléfonos celulares y posibles armas que podrían ser utilizadas en futuras revueltas carcelarias", comentó el portavoz de centros penales Alberto Uribe a la prensa. Los teléfonos celulares son usados por los reos "para realizar extorsiones" en coordinación con otros delincuentes que se desplazaban en el exterior, dijo. La veintena de centros penales en El Salvador afrontan problemas de sobrepoblación, ya que según estadísticas de la Dirección de Centros Penales hasta el 31 de mayo albergaban a 12, 856 reclusos pese a que la capacidad instalada es de 7, 372.

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