Educación de El Salvador cerrará 2018 con 0,9% de deserción escolar

San Salvador. Agencias. | 5 de Diciembre de 2018 a las 08:37

El Ministerio de Educación de El Salvador tiene previsto cerrar 2018 con una tasa menor a 1% en abandono, deserción y ausentismo escolar, según el viceministro del área, Francisco Castaneda.

En 2017, de acuerdo con el funcionario, la cifra alcanzó un 1,5%, pero en este año llegará al 0,9%, lo que implica que habrá un promedio de 4 mil estudiantes menos que se ausentarán de las aulas.

Castaneda dijo que a partir de 2017 fue que se revirtió la tendencia negativa entre los estudiantes que dejan sus clases, pues en años anteriores la cifra venía siendo de unos 100 mil alumnos, es decir un 7,5%.

De acuerdo con el viceministro, esta reducción se debe a los programas para dotar de beneficios a la población estudiantil y docente, con los cuales podrá garantizarse que los alumnos acudan a la escuela.

“Basta con ir a la zona rural y ver cómo a un niño cuyos padres no tienen para comprarle un par de zapatos, pero que la escuela se lo garantiza, eso motiva para ir a la escuela”, mencionó Castaneda.

Según dijo, el país no debe ver los uniformes, zapatos y útiles escolares como un derroche del gobierno, porque son parte de las motivaciones para que los alumnos se mantengan en sus estudios.

Para el viceministro, mantener la cifra ausentismo escolar bajo el 1% ha supuesto un gran reto. Agregó que aún están por determinar cuántos estudiantes que ya no desertarán son del sistema público y cuántos del privado.

“Estamos llegando al límite más bajo de nuestro país y es algo que no cualquier país logra”, afirmó.

Pero, ¿qué pasa cuando los estudiantes no pueden volver a la escuela por algún motivo de fuerza mayor? Castaneda explicó que se debe buscar un mecanismo para tener control de cada alumno y determinar por qué se alejó de las aulas.

En ese sentido, sostuvo que están trabajando en un proyecto de carnetización de los estudiantes desde la primera infancia hasta el bachillerato, a modo de documento único de identidad estudiantil.

Esto incluiría tener psicólogos y trabajadores sociales de planta, dijo Castaneda, para que puedan revisar caso por caso y determinar por qué los jóvenes se ausentaron de las clases.