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Procesan a oficiales hondureños involucrados en masacre

Prensa Latina. Desde Tegucigalpa. | 16 de Agosto de 2006 a las 00:00
Dos oficiales de la Policía de Honduras están desde este miércoles en prisión preventiva, mientras dure el proceso judicial por su presunta participación en una masacre ocurrida hace tres años en una cárcel del país. La decisión de mantener bajo custodia a Luis Beltrán Arias, ex director de centros penales, y Carlos Esteban Henríquez, otrora comandante de la Policía regional, fue confirmada por la Corte Suprema de Justicia. En la matanza que tuvo lugar en la granja penal de El Porvenir, ubicada en el norteño departamento de Atlántida, murieron 68 personas, entre ellas 63 pandilleros, tres internos y dos visitantes. De acuerdo con la versión oficial de los hechos, los decesos fueron consecuencia de un enfrentamiento entre presos comunes y miembros de la llamada Pandilla 18, recién llegados al correccional. La Fiscalía de los Derechos Humanos apunta que un grupo de custodios acudió en auxilio de los reclusos y tras encerrar a los pandilleros en una celda los acribillaron a balazos y les prendieron fuego. Como resultado algunos murieron por los impactos de balas y el resto asfixiados o quemados, señala. A Arias se le señala como parte de un plan para ajusticiar a los pandilleros, mientras que a Henríquez, por participar de las acciones para sofocar el motín. Junto a ellos se encuentran procesados más de 50 militares. En este contexto, el ministro de Seguridad, Álvaro Romero, reconoció que "realmente hay un estado crítico en la administración de los centros penitenciarios", donde en los últimos años tuvieron lugar incidentes violentos de gran envergadura. Destacan entre ellos las muertes de más de 100 reos en la cárcel de San Pedro Sula en mayo de 2004, cuando por causas no esclarecidas aún se desató un fuego en una de las celdas. Según informes, los convictos, miembros de la Mara Salvatrucha, una de las pandillas más violentas, permanecieron encerrados durante el incendio y no se les permitió salir de la celda para salvar sus vidas; otros 27 sufrieron quemaduras de primero a tercer grado. En la Penitenciaría Nacional de Honduras, cercana a Tegucigalpa, también se han efectuado incidentes trágicos como un tiroteo durante un motín que cobró la vida a 13 presos y la ejecución, todavía sin esclarecer, de casi una treintena de internos el año pasado. Las 24 cárceles hondureñas, la mayoría construida en vetustos cuarteles de fines del siglo XIX, son catalogadas por el propio Gobierno como "academias del crimen" y "bombas de tiempo", sobre todo por el hacinamiento en que subsisten más de 11 mil reos.

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