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Semana Santa invita a renovar fe y «no a vivir una vida loca», recomiendan religiosos en Honduras

Tegucigalpa. Proceso Digital | 12 de Abril de 2019 a las 12:25

Un llamado a la reconciliación con Dios y no al desenfreno hicieron este viernes miembros de las iglesias la víspera de la Semana Santa que inicia el domingo con la procesión del Domingo de Ramos.

El llamado de los religiosos a la población hondureña en general es ante la distribución de más de un millón de condones por parte de las dependencias gubernamentales durante el feriado de Semana Santa.

En ese sentido, el reverendo Mario Fumero, recriminó la campaña que consiste en la entrega de preservativos a los veraneantes, porque desde su punto de vista, es una desnuda invitación a tener sexo desenfrenado.

Señaló que en Semana Santa se presentan varios problemas en Honduras, entre ellos, el incremento de los embarazos, los accidentes y las muertes en accidentes de tránsito y por ahogamiento y “para colmo se reparten esa gran cantidad de condones en vez de invertir el dinero en otras campañas de prevención”, arguyó.

“En lugar de llevar a cabo un esfuerzo de educación sexual, lo que se promueven son la vida loca y las relaciones indecorosas”, subrayó Fumero, en su intervención a través de la radioemisora capitalina HRN.

Agregó que la campaña de repartir condones durante este periodo es errada, porque no es un 100 por ciento fiable, ni va a preservar el país de caos que está viviendo con la pérdida de valores.

“Es contraproducente que en una Semana Santa se esté promoviendo una vida loca, relaciones indecorosas y una vida sexual desordenada, en vez de impulsar una campaña que promueva los valores”, arguyó.

Por su parte, el párroco de la iglesia católica de Ojojona, Francisco Morazán, padre Tony Salinas expresó criterios concordantes. En su opinión, la sociedad hondureña es víctima de lo que está sembrando: “busca la paz, pero incentiva la guerra; proclama la familia como base de la sociedad; sin embargo, destruye los principios morales; declara la sana convivencia, más se aleja del respeto y de la dignidad”.

El presbítero reflexionó que la Semana Santa es una experiencia única de morir al pecado y vivir en gracia con Dios y en común con el prójimo.

Es un tiempo que invita a escarbar las raíces del hambre y sed de Dios, porque el hombre necesita un cambio en la forma de su comportamiento frente a la vida, razonó Salinas.

“No estamos atendiendo el llamado de la Semana Santa que es a la renovación de nuestras vidas, y realizan campañas que están en contra de los valores, sabemos que la vida actual no está siendo fácil ni para los padres, ni para los jóvenes, la crisis económica, y la pérdida de valores, por lo que debemos de enrumbar nuestras vidas”, apuntó.


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