Escúchenos en línea

Califican a Honduras como uno de los países más peligrosos para ser mujer

Choloma, Honduras. Agencias | 17 de Abril de 2019 a las 13:48

El asesinato de Sherill Yubissa Hernández Mancía explica por qué las mujeres centroamericanas están huyendo hacia el norte.

Hernández tenía 28 años y era funcionaria de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), el órgano que se encarga de investigar los asesinatos de mujeres. Ella tenía una relación amorosa con Wilfredo García, quien era director de la oficina de la ATIC en San Pedro Sula, la segunda ciudad más grande de Honduras. Según personas involucradas en el caso, Hernández llegó a sospechar que su amante, quien además está casado con la hermana de un líder de la MS-13 —la pandilla más grande del país—, ayudaba a los criminales en vez de trabajar para acabar con el grupo delictivo.

El 11 de junio de 2018 fue encontrado el cadáver de Hernández, en su cama. Karla Beltrán, quien trabaja en la morgue de San Pedro Sula, me dijo que la ATIC impidió que la policía, los agentes del Ministerio Público y los servicios de Medicina Forense ingresaran a la escena del crimen (algo que nunca antes había pasado). Los funcionarios de la ATIC actuaron solos y determinaron que la causa de la muerte había sido un suicidio.

Sin embargo, cuando el cuerpo de Hernández llegó a la morgue de San Pedro Sula, Beltrán y su colega, América Gómez, notaron lo evidente. Sí, una bala le había perforado el cráneo. Sí, las fotos tomadas por la ATIC mostraban a la mujer sobre la cama, apuntando un arma contra su sien. Sin embargo, no había residuos del disparo en su mano. Su lengua salía de la boca y había espuma alrededor, dos signos de la asfixia. Tenía dos marcas por debajo del mentón, lo cual sugiere que la mujer fue estrangulada por un experto en detener el suministro de oxígeno sin dejar hematomas. La sangre había desafiado la gravedad; en lugar de fluir hacia la parte posterior de la cabeza, había escurrido hacia el frente de la blusa rosa de la piyama y hasta las bermudas adornadas con la palabra “love”. Las fotografías de la escena del crimen que tomó la ATIC evidenciaron que el celular de Hernández había cambiado de lugar tres veces mientras se “investigaba” la escena, hasta acabar en una jarra de agua.

Las encargadas de la morgue anunciaron ese mes que Hernández había sido asesinada. Poco después, se percataron de que las seguían y recibieron múltiples advertencias de que la ATIC tenía un equipo de sicarios a su disposición. En agosto, junto con la directora del Departamento de Medicina Forense, Semma Julissa Villanueva, y una colega, solicitaron protección al gobierno de Honduras y se les asignaron policías para que las llevaran de sus casas al trabajo y de vuelta. Pero todavía sienten que son un blanco fácil. A Villanueva se le ha otorgado una visa para viajar a Estados Unidos y Gómez y Beltrán solicitaron asilo en ese país.

Wilfredo García, quien no respondió a una solicitud de comentarios, fue reasignado a un puesto administrativo mientras se investiga el homicidio de Hernández, de acuerdo a un vocero del Ministerio Público en San Pedro Sula. Casi diez meses después, no hay ningún presunto culpable. “Queremos ser enfáticos y contundentes en que nadie de laATIC pertenece a un grupo criminal ni está vinculado con algún tipo de acto ilícito a los que usted se refiere”, dijo el vocero.

Sin embargo, Villanueva dice que tiene miedo y agrega que está segura de que Hernández “fue ejecutada y están tratando de encubrir su asesinato”.


Descarga la aplicación

en google play en google play