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Alarde de poder recibe críticas en El Salvador

San Salvador. Prensa Latina | 17 de Septiembre de 2019 a las 10:01

Una lluvia de críticas recibe actualmente en El Salvador un reciente simulacro que culminó con varios presuntos delincuentes encañonados y postrados ante el presidente Nayib Bukele.

La puesta en escena tuvo lugar el pasado domingo, en el aniversario de la Independencia de El Salvador, con la Fuerza Armada como protagonista de un dilatado desfile en el que se quiso hacer alarde de poderío.

Uno de los segmentos consistió en el despliegue de una fuerza especial para reducir a varios terroristas que habían secuestrado un ómnibus, y entre acrobacias y cero resistencia, los supuestos criminales fueron formados de rodillas ante la tarima presidencial.

La imagen, difundida por el equipo de prensa de Casa Presidencial, detonó una serie de críticas, no solo por un implícito culto a la personalidad, si no por su apología a la violencia como efectiva cura a la violencia.

El abogado Raúl Martínez cuestionó que el Día de la Independencia fuera usado para montar un 'circo militarista de la megalomanía', en lugar de propiciar la reflexión para lograr una auténtica emancipación.

'Las celebraciones del 15 de septiembre deberían representar reflexión y praxis para encontrar nuestra real independencia de los problemas sociales y de la injerencia de Estados Unidos contra nuestra soberanía', estimó el también activista de izquierda.

A su vez, el sociólogo Henry García criticó el halo heorico que desde el gobierno se impuso a la Fuerza Armada de El Salvador (FAES) como tema para esta efeméride, tanto en redes sociales como en la misma conmemoración.

'La FAES no es heroica, es el instrumento que históricamente ha utilizado el poder económico para desangrar al pueblo, prolongar la subyugación y aplastar a los sectores que no estén del lado del dominador', recordó.

No olvida, por ejemplo, el papel del Ejército y su batallón Atlactl en la masacre del Mozote, considerada la peor del hemisferio occidental, o en la matanza de varios sacerdotes jesuítas y reporteros holandeses.

El investigador tampoco comulga demasiado con una celebración que parte de una construcción de 'civismo, patriotismo y nacionalismo' desde el militarismo y una versión elitista de la historia.

'Celebramos un pacto que tuvo lugar hace dos siglos para cambiar de dueño nominalmente, de la metrópoli a la naciente burguesía criolla: los eternos excluidos aún esperamos con ansias la independencia', acotó García.

De hecho, la misma disposición de la tarima presidencial y el silencio de Bukele acentuó la imagen de distanciamiento.

El jefe de Estado estuvo acompañado por su esposa, y sus asistentes, y en un estrado inferior, aparte, estaban su vicepresidente (Félix Ulloa) y demás integrantes de su gabinete y el cuerpo diplomático acreditado aquí.

El desfile cívico partió de la céntrica plaza Salvador del Mundo hasta el parque Cuscatlán, bajo el sobrevuelo incesante de cuadrillas de aviones militares, como preludio ensordecedor de una noche de fuegos artificiales.


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