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Sicarios se adelantan a Policía y fusilan a narco en Costa Rica

San José. Agencias | 4 de Noviembre de 2019 a las 08:30

Luego de un sinfín de atentados, los rivales de José Manuel Kelly Rojas, conocido como Chitá, lograron el objetivo de aniquilarlo de un disparo certero en la cabeza mientras se desplazaba en un vehículo por el INVU Las Cañas de Alajuela.

El reconocido narcotraficante limonense de 35 años se mantenía prófugo de la justicia, pero en todo momento era seguido por sus rivales, quienes buscaron por años liquidarlo, hasta que lo consiguieron, este domingo en la mañana.

Según la información suministrada por parte del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Kelly Rojas viajaba como acompañante de un vehículo de placa JTT-598 registrado a nombre de una mujer de apellidos Calderón Cartín.

Aparentemente, los sicarios ya lo tenían más que estudiado y sabían a la perfección que Chitá se desplazaba en el carro, por lo que en otro automotor se fueron aproximando y con armas 9 mm ajusticiaron al ahora fallecido.

Tras los disparos, el carro negro en el que viajaba la víctima escapó a toda velocidad, pero a unos 50 metros perdió el control, por lo que colisionó con un muro. El accidente dejó daños materiales importantes.

A partir de ese momento, se procedió a llamar a la Cruz Roja para que atendieran el incidente. al tiempo se hicieron presentes los paramédicos, quienes estabilizaron al herido y lo remitieron hasta el Hospital San Rafael de Alajuela, donde minutos después de su ingreso perdió la batalla por la vida.

Cuando la Fuerza Pública acudió para atender el caso y recabar datos, se dieron cuenta que se trataba de este reconocido personaje caribeño, por lo que se le dio aviso a los agentes judiciales, quienes de inmediato se desplazaron al centro médico para iniciar con las pesquisas.

Tras confirmar la identidad, un equipo de investigadores se movió a la escena donde le dispararon a Kelly Rojas con miras a resguardar los elementos que se recopilaron como prueba para el proceso judicial.

De la misma manera, se acordonó el lugar y se plantó una fuerte custodia en la localidad, sumando patrullajes para detener a los verdugos de Chitá.

Sin embargo, como el hecho se produjo entre las 3 y 4 a.m., se disminuyen considerablemente las posibilidades de que alguien lograra observar con exactitud cómo se dieron los hechos, lo que impide tener un mejor panorama a los judiciales.

EJECUTAN FAMILIA

Como se mencionó anteriormente, a este hombre, quien aseguraba ser un pescador, en múltiples ocasiones se le quiso dar muerte, pero siempre logró escabullirse de las ráfagas de disparos que accionaban en contra suya. Como en uno de los ataques perdió una pierna, utilizaba una prótesis.

Quienes no contaron con la misma suerte fueron sus allegados, pues a su esposa y un hermano, a quienes les dieron muerte en atentados distintos, ambos sumamente violentos, deben sumarse otras personas que custodiaban o acompañaban a los objetivos de sus enemigos.

El 14 marzo de 2017, en una solitaria calle de Dondonia de Matama, en Limón, un grupo de sicarios interceptó un vehículo en el que viajaba Roschelly Lawson Wright junto a otras personas. Mediante una descarga de más de 120 tiros, asesinaron a la mujer y junto a ella al acompañante, David Aragón Fernández, de 26 años y los hijos de este último, de 4 y 5 años.

En el vehículo viajaban los hijos de Chitá, de 8 y 3 años y la compañera sentimental de Aragón, de apellido Barrantes, quienes fueron trasladados con heridas de bala al Hospital Tony Facio, de Limón.

En su momento, Walter Espinoza, director del OIJ, recalcó que todos los atacados eran inocentes.

"Estos son víctimas colatelares, que no tienen responsabilidad de ninguna naturaleza, que no tienen ninguna vinculación y sufren las consecuencias de enfrentamientos entre agrupaciones criminales. Esto genera mucha preocupación a la Policía y genera un clima de inseguridad, sobre todo cuando se trata de menores de edad", detalló.

HERMANO FUSILADO

Pero no solo la esposa de Chitá y amigos de esta fueron víctimas de atentados, su hermano, identificado como Wálter Alexánder Kelly Rojas de 41 años, y conocido como Walta, fue asesinado en noviembre del año anterior.

El ajusticiado se encontraba en labores de construcción en unas cabinas de su propiedad en la comunidad de Envaco de Limón cuando lo sorprendieron dos sicarios que le dispararon con un fusil AK-74 y un arma 9 mm, según la evidencia balística recolectada.

Entre los datos suministrados por parte del OIJ destacó que el fallecido quedó irreconocible producto de que los asesinos le continuaron disparando pese a estar ya fallecido.

Dentro de las pesquisas que se tomaron por parte de la Policía Judicial señalaron que el asesinato tuvo que ver con negocios ilícitos relacionados al transporte de droga.

Lo cierto del caso es que, al ser temas tan complejos y sensibles, los vecinos temen denunciar ante las autoridades, motivo por el cual se alargan los procesos investigativos.

100 BALAZOS

Otro de los hechos en que estuvo involucrado Chitá representó la muerte de dos de sus escoltas cuando fueron interceptados por rivales en la localidad de Beverly y Filadelfia, en Matama de Limón.

En esa oportunidad murieron Álvaro Torres Rojas, de 49 años, y su hijo Andrés Mora Campos, de 22, quienes presentaban disparos principalmente en cabeza, tórax y piernas.

Los dos fallecidos y su jefe Kelly Rojas se desplazaban en un camión de carga liviano cuando fueron interceptados por sujetos que viajaban en dos pick-ups, los cuales con armas de guerra dispararon unas 150 veces en contra del automotor, aniquilando a los guardaespaldas y causándole una herida leve en la mano al objetivo principal.

Fue en el cuarto intento por eliminarlo en el que consiguieron darle muerte a esta persona, quien desde lo que le sucedió a su compañera de vida e hijos, bajó el perfil y se mantuvo lejos de la provincia del Caribe, pero la muerte lo alcanzó en Alajuela.

Ahora la Policía Judicial maneja el caso a fin de determinar desde cuál grupo delincuencial se generó la orden de ajusticiarlo y sobre eso averiguar si puede generarse alguna respuesta por parte de los militantes de su grupo para vengar el asesinato o mantener el control de las plazas de venta de estupefacientes.

Todos estos puntos valoran los diversos cuerpos policiales a fin de estar atentos ante alguna ola de violencia que pueda sacudir el Caribe.


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