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A las puertas del cambio presidencial en Guatemala

Ciudad Guatemala. Prensa Latina | 13 de Enero de 2020 a las 16:11

Conforme pasan las horas, se incrementan este lunes las medidas de seguridad para la transmisión del mando presidencial en Guatemala, donde hay una fuerte presencia policial en hoteles de la llamada zona viva y calles de esta capital.

También aumentó el ajetreo en el aeropuerto internacional La Aurora y la Fuerza Aérea para recibir a los 12 Jefes de Estado y 50 delegaciones extranjeras invitadas a la ceremonia oficial de mañana, en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, de acuerdo con reportes de la cancillería local.

Ya se encuentra aquí el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, y en el transcurso del día arribarán Nayib Bukele (El Salvador) e Iván Duque (Colombia).

Asimismo, el vicepresidente de Paraguay, Hugo Velázquez Moreno; Chad Wolf, secretario interino de Seguridad, y Wilbur L. Ross, secretario de Comercio (Estados Unidos).

El propio martes 14 se espera a los presidentes de Panamá, Laurentino Cortizo Cohen; de República Dominicana, Danilo Medina; de Haití, Jovenel Moïse; y de Ecuador, Lenín Moreno.

Las expectativas crecen, al igual, conforme se acerca la hora en que el mandatario saliente Jimmy Morales rendirá su último informe de labores en el Congreso, durante la sesión solemne de juramentación de los 160 diputados de la novena Legislatura mañana mismo como antesala a la sucesión de mando.

Hoy tuvo lugar un nuevo encontronazo entre el gobernante electo, Alejandro Giammattei, y Morales, quien había decretado descanso con goce de salario para los servidores públicos siguiendo la tradición de poderes anteriores para 'vivir la fiesta y dar la bienvenida a las nuevas autoridades'.

Sin embargo, Giammattei accionó enseguida ante la Corte de Constitucionalidad para revertir esa decisión por considerarla un 'grave riesgo a la institucionalidad'.

El próximo Jefe de Estado (2020-2024) recibirá un país con enormes deudas de todo tipo, en particular, sociales, con más de la mitad de la población en la pobreza, elevada desnutrición infantil, corrupción como norma y galopante migración, al menos 300 mil personas cada año.

Aunque mañana Morales intente minimizar el desastre que deja el actual gobierno, encuestas, analistas y sociedad civil coinciden en calificarlo como el peor de la historia democrática.

Incluso, con niveles de popularidad más bajos que el de Otto Pérez Molina, cuando se vio obligado a renunciar por la presión de la ciudadanía ante las evidencias que lo incriminaban en uno de los tantos escandalosos casos de corrupción, el denominado La Línea, por el cual está preso.

Lo cierto es que inmersos en su día a día, con la vista puesta en cómo llegar al final de mes sin caer en la delgada línea que divide a la pobreza de la pobreza extrema, los guatemaltecos en la calle se muestran ajenos a la parafernalia de los actos protocolares.

Se lamentan porque el tráfico aumentará y se tornará más infernal que nunca y las calles aledañas al Congreso ?con fuerte dispositivo de seguridad- permanecerán cerradas y no podrán transitar libremente.

Algunos, más benévolos- dicen que hay que darle el beneficio de la duda a Giammattei y ver cómo cumple sus promesas de campaña.

Sin embargo, las urnas se encargaron de mostrar en agosto pasado que no tendrá mucho tiempo, pues llegó al poder con el índice de abstencionismo más alto de los últimos tiempos.


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