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Turismo en zonas ex guerrilleras de El Salvador

Agencia AP. Desde Perquin, Morazán, El Salvador. | 27 de Agosto de 2006 a las 00:00
Fragmentos de armas, fotografías, planos de combate y hasta tatús o escondites subterráneos en zonas montañosas resultan ahora atractivos para cientos de salvadoreños y extranjeros, que los visitan guiados por ex guerrilleros. Los acuerdos de paz suscritos en enero de 1992 pusieron fin a doce años de guerra civil, que dejó más de 76.000 muertos y miles de lisiados, así como millonarias perdidas económicas, pero ahora el turismo en esas zonas ex guerrilleras comienza a florecer. Para unos es "turismo ex guerrillero", para otros "turismo de paz", en el que ex combatientes del ahora partido político Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), junto a pequeños empresarios visionarios, han creado por separado museos y hasta guían a los turistas por las zonas donde los estallidos de las bombas, el traqueteo de las balas y el vuelo de los aviones militares dejaron profundas huellas de dolor. "Ruta de la paz" se lee en un rótulo en la entrada de Perquín, un poblado que atrae a los turistas por el principal museo de armas y pertrechos de guerra que utilizó el Frente en los doce años del conflicto salvadoreño entre 1980 y 1992. La montañosa localidad de Perquín, a unos 280 kilómetros al este de la capital, fue considerada "la capital guerrillera" o "zona liberada", porque servía al FMLN como retaguardia estratégica para lanzar demoledores ataques a las fuerzas armadas. "El objetivo del museo es nada más ser un punto de referencia histórica para las futuras generaciones", comentó a la AP Rolando Cáceres, director del "museo de la revolución" de la localidad de Perquín. El museo, un "homenaje a los héroes y mártires" de la pasada guerra civil, muestra fragmentos de armas soviéticas, cañones, uniformes y hasta planos de combate de los ex guerrilleros. Una casa de adobe con pequeños cuartos y rematada por un extenso patio adornado por empinados árboles alberga el museo fundado a mediados de la década de los 90, que recién en los últimos años ha cobrado popularidad. "Nos trajeron para que conociéramos la real historia de nuestro país", comentó Stephanie Acevedo, que llegó en una excursión de 180 estudiantes de bachillerato de un colegio del centro del país. "Podremos tener una mejor conciencia si venimos a conocer lo que pasó", agregó la joven tras escuchar una charla en el patio del museo, cerca de varias bombas desactivadas de 500 libras que fueron lanzadas por la fuerza aérea durante el conflicto, pero que no estallaron. Amanda Navarro, que reside desde hace unos 35 años en Nueva York, aseguró que tenía "mucho tiempo de no venir al país y lo primero que se me ocurrió fue venir al museo", apuntó. Navarro llegó acompañada de Gladys Santacruz, ambas salvadoreñas residentes en el condado neoyorquino de Brooklyn. Entre las piezas valiosas que muestra el "museo de la revolución" se encuentran partes de aparatos y cables viejos de la clandestina "Radio Venceremos", la voz oficial del FMLN durante el conflicto. Carlos Enrique Consalvi, ex locutor oficial de la radio, montó en la capital el museo "La Palabra y la Imagen", en el que muestra archivos de radio, vídeos y fotografías de la pasada guerra civil, una biblioteca sobre historia y literatura. "Con estos archivos hemos empezado a producir exposiciones, libros, documentales y son materiales presentados itinerantemente; vamos por todo el país con exposiciones, con los documentales", comentó. "Fundamentalmente ha sido un esfuerzo de la sociedad civil, un esfuerzo independiente, que trata de dar un aporte a la fijación de la memoria histórica del país", agregó este hombre que nació en Venezuela y que decidió nacionalizarse salvadoreño. En tanto, en el norteño departamento de Chalatenango, otro grupo de ex combatientes guerrilleros formó una cooperativa para despejar una montaña y remodelar una serie de tatús o excavaciones que servían de escondites a las fuerzas rebeldes. La "Montañona" como se conoce a una elevación de más de tres kilómetros cuadrados, es un proyecto turístico que recién comienza pero que ya está tomando auge. El lugar posee una serie de cabañas para los turistas y un grupo de guías que les ayudan a conocer los tatús que servían como hospitales o escondites. "Nosotros le llamamos turismo de paz... vamos a apoyar institucionalmente en lo que sea necesario", comentó recientemente el ministro de turismo Rubén Rochi. El ministerio de turismo "celebra toda iniciativa privada que venga a sumar a la oferta turística del país", agregó. Según estadísticas oficiales, la industria del turismo de El Salvador registró una cifra récord al captar 2.728 millones de dólares en la década entre 1996 y 2006. En los últimos diez años se ha contabilizado el ingreso de 7,3 millones de turistas. Esto "confirma que no solamente estamos manteniendo altos volúmenes en materia de generación de divisas y recepción de visitantes, sino que también estamos creciendo", explicó Rochi. Reveló que el mayor porcentaje de crecimiento es producto del turismo "de sol y playa" y al hecho de que El Salvador se ha proyectado en la región como organizador de reuniones y convenciones. "Este domingo por este domingo El Salvador se reconoce como el cuarto país en Centroamérica con mayor número de visitantes y generación de divisas", dijo Rochi en alusión a Costa Rica, Panamá y Guatemala. El funcionario aseguró que el país recibe mayormente turistas provenientes de las vecinas Guatemala y Honduras, seguidos por Estados Unidos y Europa.

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