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Represa manda al exilio a uno de últimos reyes indígenas de América

Seiyik, Panamá. Agencia Reuters. | 22 de Mayo de 2008 a las 00:00
Por Andrew Beatty. Tito Santana, uno de los últimos reyes tribales de América, ha sido exiliado de sus tierras en el corazón de la jungla panameña por una disputa en torno a un proyecto de una represa hidroeléctrica que ha dividido a su pequeña nación. El Rey Tito, de 40 años, encabeza la tribu Naso, uno del puñado de grupos nativos en Latinoamérica que cuentan con un sistema de herencia real reconocido por el Gobierno civil. Pero algunos miembros de la familia real se han puesto en contra de Tito, quien autorizó la construcción de una planta hidroeléctrica en un cristalino río en el territorio tribal en el occidente panameño, causando división entre los 2,500 naso. "Mucha de nuestra gente está en contra," dijo Eduardo Santana, sobrino de Tito. "Nosotros estamos viendo que él está vendiendo el pueblo sin importarle el futuro," agregó. En el 2004, Tito accedió a que el Gobierno panameño y la firma colombiana Empresas Públicas de Medellín (EMP) construyeran una planta de 50 millones de dólares para aprovechar la energía del río Bonyic, que fluye a través del territorio de los naso. La asamblea general de la tribu acusó a Tito de privilegiar sus intereses personales, lo que lo orilló al exilio e instaló a su tío, Valentín Santana, como el nuevo rey. Policías fueron enviados a la jungla para evitar choques violentos, mientras que Tito y un centenar de seguidores se establecieron en un asentamiento cercano al pueblo de El Silencio, donde los naso viven cosechando plátano y cacao, y haciendo baratijas para los turistas. "Hay otros que no están de acuerdo con el proyecto. Yo sé que esto no es positivo," dijo Tito, quien aún porta su corona de plumas de perico y empuña su bastón ceremonial. El rey de los naso es reconocido por el Gobierno panameño como la máxima autoridad de la tribu y como su representante legal en discusiones con forasteros. Pese a su expulsión, el Gobierno sigue considerando a Tito como el monarca de los naso. Y ahora el exiliado mandatario evalúa someter a un referendo la continuidad de su reinado. "Estoy pensando en presentar y solicitar al pueblo naso un proceso de elección para ver qué es lo que el pueblo decide, si continúo o no, o quiere otro rey, bienvenido," dijo Tito sentado a la sombra de su cabaña. Muchos de los 400 habitantes de Seiyik, capital de los naso, están furiosos porque el Gobierno y la empresa EMP siguen negociando con Tito. Eduardo Santana, un nieto de Valentín, dijo que Tito no merece seguir siendo rey de los naso. "Hace cuatro años que él ya no está," dijo en referencia al exilio.

Rey peculiar

Las monarquías tuvieron una historia de contrastes en América Latina, donde los reyes de España y Portugal en la época de la colonia ordenaron sangrientas conquistas, esclavizando a los nativos y saqueando sus recursos. Desde que la ola independentista barrió la región en el Siglo XVII, las monarquías han sido raras. El emperador Pedro I y su hijo Pedro II reinaron en Brasil hasta 1889, y el emperador Maximiliano lo hizo en México durante un breve periodo del Siglo XIX antes de ser ejecutado. Muchas de las monarquías indígenas también desaparecieron, como la de los reyes miskito en Nicaragua. La monarquía de los naso ha sobrevivido por milenios y este es el primer desafío serio a uno de sus reyes en años recientes. Las excavadoras ya están limpiando caminos en la jungla para dar acceso al proyecto de la hidroeléctrica. El Gobierno panameño, que enfrenta una escasez de energía a lo ancho del país, apoya firmemente el proyecto, que según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) impulsará a la empobrecida región. Tito dice que la planta generará empleos e infraestructura y permitirá a los naso llevar sus cosechas a los mercados. Los partidarios del proyecto también han prometido becas escolares para los naso. Pero Valentín y sus seguidores aseguran que el plan destruirá el estilo de vida tradicional de la tribu y que los beneficios no compensarán el impacto cultural y ambiental. "Nosotros somos parte de la naturaleza y si no la cuidamos, ¿quién la va a cuidar?," dijo Eduardo Santana, señalando a la jungla.

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