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Se desmorona una pared del volcán tico más alto, el Irazú

San José. La Nación. | 15 de Septiembre de 2008 a las 00:00
La pared que sostiene el sector noroeste del volcán Irazú, en Cartago, se está debilitando por causa de cambios físicos y químicos en su estructura, y eso podría provocar su desmoronamiento. Esta pared es la que sostiene el lago de agua fría y color verdoso que se ubica en el cráter activo de este volcán: el más alto del país. Así lo confirmó a La Nación un equipo de científicos del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de la Universidad Nacional (Ovsicori-UNA), quienes llevan más de 25 años monitoreando este coloso. Según el vulcanólogo Eliécer Duarte, el desmoronamiento de esta pared no es algo sorprendente, pues de antemano se sabe que el volcán posee paredes inestables que tienden a caerse. Por ejemplo, en 1994 una pequeña porción de esa pared noroeste se desprendió, provocando derrumbes cuyos materiales se desplazaron hasta 20 kilómetros, en dirección hacia el cauce del río Sucio, al norte del coloso. Sin embargo, a los científicos les preocupa que pueda ocurrir una avalancha más grande y, ciertamente, más peligrosa que podría estar acompañada de erupciones menores. Estas no serían erupciones de lava, sino erupciones hidrotermales. Ellas se producen cuando se destapan aguas subterráneas hipercalientes que, al entrar en contacto con un medio ambiente más frío, hacen pequeñas explosiones. “Este es un efecto como el de abrir una olla de presión. Agua hirviendo que entra en contacto con aire frío”, explicó Duarte. Otra consecuencia del posible colapso de esa pared podría ser el desbordamiento del lago cratérico del Irazú, que está suspendido a más de tres kilómetros de altura en ese sector. “Existe la posibilidad de que no pase nada mientras nuestras generaciones están aquí, pero también existe posibilidad que esta pared inestable colapse, es decir, que se caiga completamente dejando un hoyo con forma de herradura en el lado noroeste del volcán, por donde podrían fluir otros materiales”, manifestó el vulcanólogo costarricense. Esa caída significaría la precipitación de muchas toneladas de arena, rocas y otros materiales. Además, si ocurre como ha sucedido en otros volcanes del país -el Turrialba, por ejemplo-, la avalancha de materiales no se iría dentro del cráter del coloso, sino que se produciría hacia afuera. En ese caso, el deslizamiento no se frenaría hasta que algún factor natural (como una formación montañosa) lo detenga. Traducido al caso del Irazú, esto quiere decir que el derrumbe afectaría un área de hasta 30 kilómetros de distancia. “Una ventaja que hay en esto es que esta área se halla contemplada como zona protegida (el parque Braulio Carrillo), por lo que no estaría amenazando la vida de personas”, aclaró Duarte. “Nuestros estudios nos indican que la inestabilidad de la pared noroeste no es una amenaza inmediata a las comunidades lecheras al norte del volcán como San Gerardo o San Cayetano”, agregó. En caso de que la pared se caiga, el polvo, la ceniza y los gases podrían acompañar el fenómeno. Las razones para que la estructura volcánica se debilite y colapse son varias. Entre ellas está la fuerza de gravedad, que hace que los elementos que componen la estructura del volcán tiendan normalmente a caer. Esta fuerza de gravedad se ve favorecida en el Irazú por el alto grado de inclinación de la pendiente, es decir, lo empinado que es el sector. La segunda causa es el calor y el intercambio de materiales químicos en la superficie del volcán. La estructura de las paredes del volcán son rocas sólidas. Sin embargo, al estar sometidas al calor y los químicos que emana el cráter y las fumarolas del coloso, estas rocas se transforman en arcilla. Todos sabemos lo maleable que es la arcilla y conocemos su capacidad para deslizarse, señaló Duarte. El científico reconoce que esta razón es una de las que más preocupa, pues justamente en el sector noroeste del volcán es donde se ha comprobado la existencia de gran cantidad de fumarolas activas que están liberando continuamente bastantes gases calientes y ácidos. “En una zona que ya está inestable, la emanación de gases ayuda a que las rocas adquieran propiedades arcillosas y se desplomen más rápidamente”, dijo. Otras causas que contribuyen a la debilidad de la estructura son el aumento de las precipitaciones y los sismos. Cuando se registran lluvias muy fuertes y seguidas, la tierra del edificio volcánico absorbe mucha agua. Eso hace que la pared volcánica sea más pesada y corra más riesgo de desprenderse. Finalmente, como los materiales que componen la pared noroeste del volcán Irazú se encuentran inestables, un movimiento de las placas tectónicas cercanas al coloso podría favorecer una avalancha en el sector noroeste. “No se puede hablar de plazos para que sucedan estas cosas. Ahora hacemos valoraciones químicas en busca de respuestas, y lo que se puede hacer es tomar una actitud de prevención”, añadió Duarte. En estos momentos, el Ovsicori realiza un análisis químico de la tierra de la pared noroeste del volcán para conocer cuán arcillosa está.

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