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Hondureño muere dos minutos y sobrevive para contarlo

San Pedro Sula. laprensa.hn. | 17 de Enero de 2009 a las 00:00
Una enfermedad del corazón y un diagnóstico con pocas probabilidades de vida llevaron al quirófano a Sloan Aníbal Woods. En la operación del pasado viernes nueve, Woods murió por dos minutos, pero gracias a Dios y a los médicos, que lo volvieron a la vida con un innovador procedimiento, ahora puede contar su historia. Durante tres años padeció de vómitos, cansancio, pies hinchados y otros malestares que lo llevaron a perder el apetito y a que empeorara cada vez más su estado de salud. "En junio de 2007 lo llevé al doctor en La Ceiba porque se sentía muy mal. El médico me dijo que no tenía nada y que podía regresar a clases y hacer los ejercicios que le ponían en el colegio", recordó su madre, Julia Pacheco, residente en Roatán, Islas de la Bahía. Pacheco relató que los médicos le dieron varios diagnósticos, pero nadie le aclaró lo delicado de la enfermedad de su hijo. Aún convaleciente y en silla de ruedas, Sloan Woods expresó que se siente agradecido con Dios y con los médicos. "Me siento 100 por ciento mejor que antes. No podía respirar bien ni hablar y no comía. Ahora duermo y como más. Siento que tengo más energías", relató. Dijo que cuando el médico le anunció el día de su operación y le explicó los riesgos a él y a su familia, se sintió confiado. Francisco Somoza, cardiólogo intervencionista, explicó que el tres de enero de este año, cuando recibió a Sloan, él ya estaba muy grave. El especialista dijo que se le detectó la enfermedad conocida como miocardiopatía, pero que desconocían qué la había provocado. "Era un caso terminal y tenía que habérsele hecho un trasplante. El corazón lo tenía destruido porque al parecer un virus se lo inflamó, se lo dilató y se lo dejó como una pelota de basketball. Es una enfermedad mortal y la mayoría de gente se muere", señaló el galeno. Somoza indicó que al paciente se le colocó un marcapasos tricameral con desfribilador, como parte de un procedimiento híbrido. Éste es el cuarto procedimiento de este tipo que se lleva a cabo en Honduras, específicamente en el hospital Cemesa. Para salvar la vida del joven, Cemesa le donó el marcapasos y la familia compró los cables requeridos. El especialista informó que esta operación es el último procedimiento antes del trasplante de corazón. "La enfermedad es común. Lo difícil en este país es poner un aparato de estos porque la gente es muy pobre y el Gobierno no lo compra. La gente se muere de esta enfermedad", lamentó el galeno. Para esta operación se contó con la participación de un experimentado equipo de especialistas.

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